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El botellón sí tiene solución

viernes 25 de septiembre de 2009, 14:49h
Actualizado: 25 de septiembre de 2009, 16:56h
A día de hoy, en Madrid existen nada menos que 106 puntos muy conflictivos de botellón, algo doblemente escandaloso si consideramos la incapacidad del Gobierno municipal en hacer cumplir una la Ley contra tal fenómeno que fue aprobada por la Comunidad de Madrid cuando la presidía quien hoy es alcalde.

El botellón no es sólo un serio problema de ruidos e incomodidades para los vecinos, sino el síntoma de que en los últimos años la iniciación al consumo habitual de bebidas alcohólicas se produce a edades cada vez más tempranas y tiene como lugar preferente de consumo la vía pública por su fácil adquisición y precio competitivo en relación a pubs y discotecas. 

La salud de los jóvenes no es cuestión baladí, sino un asunto de profundidad que requiere que las medidas a adoptar contra el botellón sean fruto y se enmarquen en un gran pacto social que persiga fomentar el respeto a los demás, garantía de la convivencia y el estricto cumplimiento de la ley.

Lamentablemente, el Gobierno municipal prefiere mirar para otro lado y sostener, frente a los vecinos y la oposición, que el problema está controlado cuando los 106 puntos muy conflictivos distribuidos por todos los distritos de la ciudad están a la vista de todos. Todavía peor: ese negar la realidad conlleva que las escasas actuaciones municipales respondan a la improvisación y adolezcan de una política clara y estructural , haciendo inútiles muchas de las intervenciones de la policía local.

Pero, le guste o no al Alcalde, la verdad es más tozuda que su ceguera: cerca de medio millón de jóvenes de entre 13 y 25 años consumen cada fin de semana grandes cantidades de alcohol en plazas, parques y jardines, poniendo en grave riesgo su integridad física y generando en muchas ocasiones importantes perjuicios a la calidad de vida de los vecinos de los entornos afectados vía ruidos, suciedad, falta de higiene, vandalismo y, en definitiva, inseguridad.

Los vecinos no tienen demasiadas dudas a la hora de calificar la actitud del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid como negligente e irresponsable, administraciones que han despreciado continuamente sus legítimas reivindicaciones Tampoco han salido mejor librados los jóvenes,  criminalizados por el gobierno municipal, sin espacios de ocio alternativo, sin promoción pero con persecución de cualquier atisbo de cultura alternativa, sin abaratamiento de los precios para acceder a los espectáculos y, en fin, siendo víctimas de un Gallardón que, incumpliendo toda promesa electoral, nunca ha pensado en situarles como prioridad de su gestión.

Sin embargo, hay soluciones al botellón si se cumple la ley, se establecen medidas educativas y de prevención en el consumo de alcohol y se promueven alternativas de ocio saludable, algo siempre más eficaz a largo plazo  que la aplicación de medidas estrictamente coercitivas.

En ese sentido, sirvan para el debate y la actuación algunas propuestas para combatir desde el Ayuntamiento las consecuencias más negativas del fenómeno del botellón:

1.    Dedicar los recursos necesarios para el control, la inspección y la sanción sobre aquellas empresas y personas que incumplan las normas vigentes en materia de venta de alcohol a menores. Algo que ha de ir de la mano, mediante la presencia policial preventiva y la aplicación estricta de sanciones, del inflexible cumplimiento de las ordenanzas relativas al ruido y la higiene en la vía pública.

2.    Realizar fuertes campañas de formación, información y concienciación sobre los riesgos del alcohol orientadas, a través de la educación y la prevención,  a que el consumo disminuya progresivamente.

3.    Elaborar un estudio multidisciplinar para profundizar en el conocimiento de las causas, factores y situaciones que favorecen el consumo de bebidas alcohólicas y de tabaco en los jóvenes, identificando soluciones eficaces al respecto.

4.    Incrementar sustancialmente los recursos para habilitar espacios y actividades en los que los jóvenes puedan desarrollar un ocio alternativo saludable,  diseñadas y gestionadas  con la participación protagonista de los propios representantes juveniles.

5.    Establecer medidas eficaces de control en los lugares y en las circunstancias que ocasionan más perjuicios a los ciudadanos del entorno.

El botellón, le guste o no al alcalde, existe y es un problema de todos, empezando por quien, como él, ha sido elegido para gobernar y no cerrar los ojos ante la realidad.

Óscar Iglesias es el  Presidente del Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Madrid
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