
El
monumento mide diez metros de altura, pesa cuatro toneladas y se levanta en el Jardín de las Tres Culturas del Parque Juan Carlos I. La escultura, construida con acero y traviesas de madera de ferrocarril, ha sido diseñada por el artista Samuel Nahon y el arquitecto Alberto Stisin y contiene una figura de la Estrella de David, el símbolo de la comunidad judía.
Precedidos de dos jóvenes de la comunidad judía que portaban una corona de laurel, Gallardón e Israel Garzón descubrieron la placa conmemorativa en memoria de "las víctimas judías, españolas, gitanas y de otros colectivos, que fueron asesinados en los campos de exterminio". Posteriormente, Gallardón y el presidente de la Comunidad Judía de Madrid hicieron una ofrenda floral y todos los presentes guardaron un minuto de silencio.

Para finalizar el acto, dos alumnos del colegio judío de Madrid recitaron unos versos de Elie Wiesel, una superviviente de los campos de exterminio nazis, que dedicó toda su vida a escribir y difundir los horrores del Holocausto. El presidente de la Comunidad Judía de Madrid agradeció al alcalde este
emblema que recuerda "un horror insondable, sin precedentes y, esperamos, irrepetible".

Alberto Ruiz-Gallardón afirmó que con este homenaje "Madrid renueva su carácter de espacio catalizador de millones de sentimientos, de conciencias, anhelos y emociones" y añadió que era importante para Madrid, un espacio de "convivencia y libertad" que ha sufrido "el desgarro que produce la intolerancia".
Recordó que, en 2005, con el apoyo de todos los grupos, la Corporación del Pleno decidió que Madrid acogiera este
monumento "en recuerdo que quienes sufrieron las consecuencias de una de las manifestaciones más atroces de la intolerancia".