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A Zapatero, ni agua

A Zapatero, ni agua

sábado 16 de enero de 2010, 13:47h
Actualizado: 18/01/2010 09:03h
   Dijo el ministro Rubalcaba, en la entrevista que le hicieron en el "El matinal" de cuatro y CNN+, que cuando el Gobierno hace algo bien el Partido Popular se lo achaca al ministro de turno, pero cuando comete un error culpa sistemáticamente al Presidente Zapatero. Y tiene razón Pérez Rubalcaba porque es cierto que la estrategia fundamental del PP, para alcanzar de nuevo el poder, ha sido la de un acoso y derribo permanente a Rodríguez Zapatero, culpándole de  todos y cada uno de los males que nos asolan: "A Zapatero ni agua".

  Lo tremendo es que el mejor y mas destacado ejecutivo de esta estrategia de marketing ha sido el mismísimo Presidente del Gobierno, no solo por lo que haya hecho mal, regular o bien, sino porque se ha convertido en un hombre orquesta, incapaz de consentir que la mayoría sus ministros adquiriese el menor protagonismo y consintiendo, si no propiciando, enfrentamientos y malos entendidos entre las distintas carteras. Por eso, porque no se ha puesto en marcha -si es que no se ha obstruido- una política tendente a reforzar la imagen del Gobierno, de todo el Gobierno, han caído la mayoría de las carteras en la sombra del desconocimiento, y las que han logrado sacar la cabeza del agujero de Peridis ha sido para hundirse en el desprestigio. Así, apenas tres ministros (un ministro y dos ministras) han sido capaces de brillar con luz propia, consiguiendo apreciables cuotas de reconocimiento y escapando de esa voracidad protagonista del Presidente.

   Y el problema es que el "efecto Zapatero" no solo perjudica al líder del PSOE,  perjudica a todo el Gobierno, a sus ministros, a sus Presidentes autonómicos, a sus alcaldes y a todo el Partido, porque en tiempos de crisis ese efecto es terriblemente contagioso. Zapatero roba protagonismo y revierte culpa. Un mal negocio cuyas consecuencias se visualizan en comunidades como Andalucía, Cataluña, Baleares, o ciudades como Sevilla o Barcelona, por citar solo algunas.

   Nunca a un partido, haciendo tan poco, por no decir nada, le pueden salir tan bien las cosas como al Partido Popular. Se ha sentado a la puerta de su casa a ver pasar el cadáver de su enemigo. Y seguro que sus estrategas estarán ahítos de regocijo, empachados por el éxito de un trabajo -"A Zapatero ni agua"- que, habiendo resultado eficaz, no lo habría sido tanto sin la colaboración sobresaliente del mismísimo protagonista de la película.

   Solo un cambio drástico en la tendencia de nuestra economía, unido a un cambio también drástico en el las estrategias y en las tácticas, podría, en estos dos años que quedan de legislatura, evitar un sonado batacazo del PSOE. Eso, o un cambio del primer actor.
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