Con la presencia del presidente de la Generalitat, José Montilla; el del gobierno central, José Luis Rodríguez Zapatero; el conseller de Innovación, Universidad y Empresa del gobierno catalán, Josep Huguet; y la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia se da el pistoletazo de salida al sincrotrón Alba. Un avance tecnológico de gran magnitud que permitirá aprovechar sus posibilidades a investigadores y empresas de alta tecnología. También a la industria, ya que permite la fabricación de objetos microscópicos, el diseño de fármacos -pues permite el estudio de proteínas y virus, al margen que sus rayos X pueden tener aplicaciones en la imagen médica o en algunas terapias-, o el desarrollo de nuevos materiales. Las ciencias ambientales o de los materiales también se benefician de las posibilidades del sincrotrón. En el primer caso, porque puede determinar la estructura de los contaminantes; en el segundo, porque puede estudiar sus propiedades.
Básicamente, el sincrotrón Alba es un gran acelerador de partículas en forma de anillo, de un perímetro de 250 metros. En él, un cañón de electrones produce un haz de luz inicial que se acelera hasta velocidades próximas a la luz. Posteriormente, estos electrones se inyectan en el anillo de almacenaje y circulan durante horas con una energía constante. Cuando describen una curva, emiten luz de gran intensidad, a longitudes que van desde lo visible hasta los rayos X. La luz en cuestión recuerda a la del flash fotográfico, pues es muy focalizada, polarizada, y se emite en forma de pulsaciones. Esta luz se direcciona hacia los centros de trabajo que precisen de ella para llevar a cabo sus investigaciones.
El sincrotrón Alba tiene un coste de aproximadamente 164 millones de euros y las instalaciones de 22.870 metros cuadrados se componen por un edificio principal de hormigón y vidrio en forma de caracol de 140 metros de diámetro, además de plantas subterráneas que albergarán talleres y centros de producción de energía. Alba forma parte del conjunto de 20 sincrotrones que hay en Europa y está gestionado por el Consorcio para la Construcción, Equipamiento y Explotación del Laboratorio de Luz Sincrotrón (Cells) y su financiación corre a cargo de la Generalitat y el gobierno central.