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Análisis de nuestro especialista Ángel Gómez Fuentes: Gana la abstención en las elecciones regionales

Victoria ajustada del centro izquierda frente a la coalición de Berlusconi

Victoria ajustada del centro izquierda frente a la coalición de Berlusconi

La liga de Umberto Bossi avanza en las regiones del Norte

lunes 29 de marzo de 2010, 21:01h
Última actualización: martes 30 de marzo de 2010, 11:24h
Italia ha vivido  una de las peores campañas electorales de su historia republicana.  En consecuencia, lo que se temía ha sucedido: ha ganado la abstención. Los datos oficiales de participación en las 13 regiones en que se votaba registran una afluencia  en torno al 65 %, es decir, una caída superior a 7 puntos con relación a las anteriores elecciones regionales del 2005.
De acuerdo con los primeros sondeos, el centro derecha se habría impuesto con amplia ventaja en Lombardia y Véneto, regiones que ya controlaba, ganando también en Calabria y campania;  mientras que el centro izquierda obtendría la victoria en seis regiones: Emilia Romaña, Toscana, Apulia,  Basilicata, Umbría y Las Marcas.  La clave para realizar una mejor valoración política de los resultados estará en dos regiones consideradas decisivas, Lacio y Piamonte, donde los sondeos revelan un equilibrio o lucha hasta el último voto, empate que se da también en Liguria.
 
Las primeras proyecciones de votos señalan,  como se esperaba,  un avance de la Liga Norte de Umberto Bossi, aliado de Silvio Berlusconi. Las urnas, cerradas a las tres de la tarde, parece que se inclinan  hacia una victoria ajustada del centro izquierda.

Italia ha tenido siempre una participación electoral muy alta. El hecho de que  esta vez solo haya acudido a votar 1 de cada 7 italianos, entre 41 millones censados, se considera el dato más relevante y de especial gravedad.  Refleja el estado de ánimo que vive Italia, un país cada vez más alejado de la política, cansado, preocupado y desilusionado de sus políticos y en grave crisis económica, con dos millones de parados estructurales y con caída incluso en el consumo alimentario.

 
“Clima de guerra civil”

 
Todos los portavoces de los partidos coinciden en la gravedad del fenómeno de la abstención. Daniele Capezzone, del Pueblo de la Libertad, atribuye el incremento de la abstención al “clima de odio que vive el país, provocado por el centro izquierda contra el centro derecha y su líder Silvio Berlusconi”.  Un político moderado como el domocristiano Rocco Butiglione va más lejos y considera que  Italia vive un “clima de guerra civil”, advirtiendo que “el clima de odio” está siendo provocado también por algunos sectores del centro derecha.

Los italianos han tenido la clara percepción de que los políticos se han dedicado en esta campaña a atacarse mutuamente, pero sin profundizar en los asuntos que preocupan al país: trabajo, sanidad, escuela y crisis económica. No ha habido ningún tipo de debate público. No los quiso Silvio Berlusconi, quien ha vuelto a ser el protagonista de la campaña.  El líder del Pueblo de la Libertad suspendió todos los programas políticos durante la campaña electoral. Eso sí, Silvio Berlusconi pudo cerrar la campaña electoral con entrevistas en los principales telediarios, demostrando su control sobre la televisión (tres canales propios y tres públicos).


Berlusconi promete curar el cáncer en tres años
 
Obviamente,  Silvio Berlusconi ha hecho promesas de todo tipo, algunas imposibles de cumplir, como, por ejemplo,  la curación del cáncer en tres años, una promesa que constituye una verdadera impudicia. Lo hizo solemnemente en un mítin celebrado el 20 de marzo en Roma, que concluyó junto a los 13 candidatos a gobernar las regiones, obligándoles a que, llevándose la mano en el pecho,  como si fueran unos escolares,  jurasen cumplir con su programa de gobierno.

Silvio Berlusconi había hecho desesperados llamamientos a la participación en las urnas, volviendo a plantear estas elecciones como si fueran un plebiscito sobre su persona.  Berlusconi ha jugado con la ventaja que dan las riendas del poder, la televisión y el tener enfrente una oposición débil. Además, le ha dado una mano la Iglesia:EL cardenal Bagnasco, presidente de los obispos italianos, pidió que no se votara a candidatos que estuvieran a favor del aborto. La advertencia no podía ocultar la clara preocupación de la Iglesia ante  la radical Emma Bonino,  candidata a la presidencia del Lacio, una región clave porque su capital, Roma, lo es también del gobierno y de la cristiandad.

 En definitiva, teniendo en cuenta que en estas elecciones se juzgaba la gestión de Berlusconi,  de haberlas ganado nadie habría podido parar al líder del Pueblo de la Libertad  a la hora de hacer las reformas que desea realizar a su medida, incluida la Constitución. Solamente las urnas, con un voto claramente en contra, pueden frenarle.  A partir de este lunes, cuando se tengan en la mano resultados definitivos, se sabrá mejor qué ocurrirá en este país en los tres años que aún quedan de legislatura.

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