Xavier Trias acaricia cadea vez más la posibilidad de coronarse como alcalde en las elecciones municipales del año próximo. Hay un tema que preocupa, no obstante, al candidato de CiU a la alcaldía de Barcelona: la herencia recibida. Tras 32 años de mandato ininterrumpido de los socialistas, teme que si levanta el pico de la alfombra, las corruptelas, los amiguismos y los contratos blindados sean tantos que le den ganas de apretar a correr.
No obstante, un aviso a navegantes: Trias quiere y espera ser alcalde.