miércoles 26 de mayo de 2010, 18:27h
En varios comentarios ya se había dicho que la Asamblea, por su conformación masivamente gobiernista, es un organismo obediente y no deliberante, y que, por la borrachera de poder que tiene mareados a los integrantes del Régimen, incluidos sus arrimados, está arrasando con el estado de Derecho. Ahora, ante graves problemas de avance legislativo y de movilizaciones populares, nuevamente las fuerzas gobiernistas se reúnen con quien no solamente se proclamó el "jefe" de todos los poderes del estado, sino que, según declaraciones recientes, es el "dueño" de los asambleístas, cuando anunció que se reunirá con "sus" asambleístas.
Y, al igual que en ocasiones anteriores, las reuniones se hacen en talleres reservados para conocer lo que tienen que hacer y cómo deben votar, además de enterarse del "código de ética" que se les aplicará, en que la norma fundamental es la disciplina u obediencia debida, so pena de ser destituidos de su representación popular, y de perder el favor gubernamental gracias al cual, según el dueño, llegaron y se mantienen en la Asamblea.
Por la formación de algunos de nuestros actores políticos, que son iguales a los de siempre, la Asamblea no podía ser diferente a todos los congresos que hemos tenido, y peor.
Peor todavía, si quien manda en la Asamblea desde su instalación, es un líder político que resume en su propia persona todas las características, ampliadas, que han tenido diversos caudillos políticos, con actitudes populistas y demagógicas, y disponiendo ahora, sin escrúpulos ni responsabilidad, de los recursos a los que el Estado puede meter la mano, sean o no públicos, como los del IESS. Pero además, como tiene "sus" propios asambleístas que hacen mayoría en la Asamblea, tiene también bajo su mando a todos los miembros de los organismos, cortes y tribunales, y a todos aquellos funcionarios que el Mandato Constituyente N.° 1, y la propia Constitución de Montecristi resolvió mantener transitoriamente en funciones mientras la Asamblea no disponga lo contrario o el organismo competente no proceda con los concursos y designaciones respectivas. Por todo eso, se los mantiene "en transición", que significa algo así como en el "limbo"
dependiendo de su permanencia o su designación definitiva, de quien tiene "sus" asambleístas mayoritarios para que sigan cumpliendo a cabalidad la misión asignada de alzamanos. Los pocos miembros de la Asamblea que, como una muestra de dignidad propia, se han atrevido a apartarse de los criterios u órdenes del presidente de la República, fueron amenazados con ser expulsados de las filas oficialistas, con lo cual el dueño logra, finalmente, mantener una
Asamblea propia.
valvarez@hoy.com.ec