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Los Vargas y los Escotet

Los Vargas y los Escotet

¿Llegaremos a una dictadura? ¿Exageramos?, son preguntas que recibe a diario quien esto escribe

En buena o mala hora se cierra el círculo, como para que no le queden dudas a la estupidez o falta de memoria: "¡Ah, pero me estoy enterando que tienen unas acciones [Nelson Mezerhane y su Banco Federal] en Globovisión!; bueno qué culpa tengo yo de eso, compadre, (... ) va a tener que aparecer el señor (Guillermo) Zuloaga para que nos entendamos por ese canal", dice el innombrable Esteban arguyendo que tiene flores. Olvida, por cierto, que el 19 de diciembre pasado señala al canal 33 como de "propiedad de este banquero" a quien pide lo investigue la fiscal general. Pero lo dicho y el olvido no deja resquicios para terceras interpretaciones -que si los carros acaparados o que si la insolvencia del Federal- puesto que el objetivo del propio Esteban es uno solo: que Zuloaga se entienda con él, como lo han hecho otros canales privados de Venezuela. Así de simple.

Y tratándose del asunto de los bancos, cuya situación general no es distinta a la del Federal, pues dependen de los papeles y depósitos del Estado según lo confiesa Esteban, le hará bien a los banqueros que quedan en pie y se frotan las manos por el final de Mezerhane o porque les tiemblan las canillas, desengañarse a tiempo.

La decisión de establecer una hegemonía comunicacional de Estado viene o se hace evidente luego del referendo revocatorio de 2004. Esteban la traza sin ambages en su documento sobre La Nueva Etapa, donde, al paso, sugiere tímidamente el control igual de la banca privada. Y quizás por la ambigüedad tanto discursiva como fáctica con la que éste juega deliberadamente para sus despropósitos, sus víctimas potenciales no creen lo que tampoco cree la mayoría de nuestros compatriotas. ¿Usted piensa, doctor, que la cosa se pondrá peor? ¿Llegaremos a una dictadura? ¿Exageramos?, son preguntas que recibe a diario quien esto escribe.

Los Vargas y los Escotet, quienes justifican el cierre del Federal "por meras razones técnicas" y saludan eufóricos a Esteban por cuidar con diligencia de la red bancaria a la que pertenecen, deben considerar lo que a ellos y a los suyos también les espera a la vuelta de la esquina. Esteban odia a los oligarcas.

En su declaración de principios adoptada el pasado mes de abril, el PSUV, partido de Esteban, se manifiesta "anticapitalista" y "marxista". Y en su programa político afirma que "solo es posible avanzar en la eliminación del capitalismo si se eliminan las relaciones sociales de producción basadas en la explotación del trabajo ajeno y, por consiguiente, si se eliminan los procesos de acumulación privada del capital basados en la ganancia producida por la explotación del trabajo".

La consecuencia no se hace esperar. A tenor del último documento está decidida la "reducción progresiva y creciente hasta su eliminación definitiva de la explotación del trabajo ajeno, es decir, reducción progresiva hasta su eliminación definitiva de la tasa de plusvalía". Luego de lo cual sigue lo más interesante. Pero cuando ello ocurra no quedarán banqueros para respaldar la decisión que a todos les confiscará.

El programa de marras, en concreto, establece la "ruptura de la financiarización (sic) de la economía, que permite al capital financiero internacional, que controla los sistemas financieros nacionales, captar el ahorro interno, incluyendo la renta petrolera, para propiciar la fuga de capitales, elevando además el costo de la operación bancaria y operando como un mecanismo de explotación...". Luego señala la medicina, cual es crear "una banca estatal sólida, transparente, eficiente y solidaria en capacidad de promover el crédito como apalancamiento de una economía productiva y mantener la estabilidad financiera".

No huelga comentar que al decidir Esteban, recién, sobre el destino de Mezerhane y con ello darle una estocada mortal a Globovisión y de suyo a Zuloaga, arguye para ello que el Federal hace crisis desde 1994. Desde entonces es un enfermo sin recuperación.

El caso es que Vargas y Escotet sufren de amnesia o como dice Quevedo venden el honor para salvar el negocio, sin saber que pierden el negocio y el honor. No callan siquiera por pudor. Hace 16 años sus bancos tiemblan y el del primero fue intervenido por "razones técnicas", aquí sí, pues no media para la época una amenaza marxista o el intento de control de Globovisión. Y Vargas toma las de Villadiego. Cree, ingenuo, que la revolución le perdonará su capitalismo grosero.

A Esteban, en suma, lo hacen y sostienen, para desgracia del pueblo venezolano, los Vargas y los Escotet, que no el perdón de Caldera.

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