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Crisis de ideas

Crisis de ideas

Dicen los expertos que los finales y los inicios de siglo suelen ser etapas de reflexión en la moda, de eclecticismo; es decir, del todo vale hasta que el discurrir de los años canalice las tendencias y marque hitos para el futuro. Pero el tiempo pasa y a la crisis económica y financiera y a la del textil, que fue de las pioneras en dejar huella, no sólo en los bolsillos sino en las listas del paro, se ha unido una crisis de ideas.

Los diseñadores se quejan de que es tal la presión que tienen para presentar, como mínimo dos colecciones al año, que las musas no encuentran reposo. Es imposible crear así, se lamentan consagrados y aspirantes, pero si encima tienen que diversificar y lanzar al mercado un sinfín de productos que lleven su firma entonces la atonía es absoluta, a pesar de que los grandes cuentan con un equipo que les suele aligerar el trabajo.

¿Qué está pasando en el mundo de la moda en la actualidad? Son todo revisiones del pasado, vueltas atrás que recrean tendencias de otros tiempos, que marcaron épocas gloriosas, pero que ahora afloran desgastadas por su uso y abuso. Es la época de los “neos”; o sea, nuevo pero viejo ¿Cuántas veces han recurrido los diseñadores a la llamada década prodigiosa? Es verdad que los sesenta marcaron un antes y un después en la sociología. Cambiaron modas y modos de la sociedad, pero su constante vuelta atrás está poniendo de manifiesto o bien que la creatividad ha entrado en terreno yermo o que los diseñadores apuestan por lo seguro en época de vacas flacas. Lo sesenta volverán este invierno a las calles, porque ya lo han anunciado las pasarelas. Acabaremos con empacho de “Cuéntame”.

Consumidores informados

Y los consumidores, ¿qué dicen los consumidores? “El consumidor, apuntó en una entrevista Nicolas Ghesquière, director creativo de Cristóbal Balenciaga desde 1997, demanda más calidad en la factura, más individualidad y personalidad. Nadie quiere llevar lo mismo que todos los demás. Hay mayor uniformidad y, al mismo tiempo, más expresión individual. Es la consecuencia de la globalización y de la aceleración en la difusión de información”. Es cierto que el consumidor está más al tanto que nunca del sector, pero también anda confundido. Los grandes copian de las hechuras del pasado y las cadenas de ropa copian a su vez de los grandes, con la excusa de que están democratizando la moda. Claro que el consumidor que en la actualidad adquiere una prenda, exige. Ha pasado la época del gastar sin ton ni son. Estamos en recesión, que rima con precaución. Pero, ¿hay algo nuevo bajo el sol de la moda? ¿Cómo recordarán las generaciones futuras esta época? ¿Pasará a la historia de la moda como la etapa en que todo era copiar? Porque, quien tenga una idea que levante la mano.

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