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Colapso en el centro de BCN

Colapso en el centro de BCN

miércoles 29 de septiembre de 2010, 17:30h
Actualizado: 18 de febrero de 2011, 19:39h

El comportamiento ciudadano en el día de hoy es dubitativo, oscilante. Yo misma, por si las moscas, me pongo unos buenos calcetines y calzado cómodo, preparada para caminar. Voy a la oficina de La Caixa más próxima a mi domicilio y compruebo, con cierto asombro, que está cerrada. Algo más lejos, en otra sucursal de la misma entidad, puedo hacer los trámites que preciso. Ya con dinero, tomo un taxi que me lleva a la confluencia de Diagonal-Rambla Catalunya, donde se ubica la notaría a la que hoy, ineludiblemente, debo acudir.

Varias personas aguardan a ser atendidas. Entre ellas -¡oh, sorpresa!-, una antigua compañera de estudios acompañada de una sindicalista. "Es muy importante la huelga, debemos protestar, nuestra voz tiene que ser oída -dice la sindicalista, que se halla, precisamente, trabajando-, yo creo que esta tarde cerraré la asociación y me iré a la 'mani', voy a hacer servicios mínimos, ja, ja, ja…" El ruido en la calle es atronador, pitidos, petardos, bocinazos… Desde la terraza contemplamos un espectáculo inusitado: la Diagonal vacía.

"Yo voy ahora a Plaza Catalunya, nos vamos a concentrar allí. ¿Vienes?"-me invita mi antigua compañera-. El día es soleado y llevo calzado cómodo: apetece pasear. Descendemos por Rambla Catalunya y pronto coincidimos con un pequeño grupo de manifestantes que nos rodean, algunos visten camisetas negras con las siglas CC.OO. "Qué emocionante, me recuerda las manifestaciones antifranquistas", confiesa mi amiga a la vez que alza los brazos y entona consignas y slogans.

Al llegar al cruce de una calle, el grupito de manifestantes se para en el centro y con renovado ahínco -pitidos, trompetas, palmas…-, impide el acceso de los vehículos. Están allí un rato. A continuación, reanudan la marcha y en otro cruce no muy lejano repiten la misma maniobra.

A las 12.30 llegamos a la Plaza de Catalunya, llena de manifestantes. Uno de ellos me lanza un petardo cuando intento cruzar la calle. Cambio mi rumbo -paso delante de Banesto, donde hay un chiringuito en el que se venden bocadillos-, e inicio el camino hacia casa, caminando a buen paso. Es entonces cuando observo el comportamiento de otros grupos: unas 'viudas' vestidas de negro y velos, banderas rojas… que 'circulan' -¡es un decir!-, en sentido horizontal, perpendiculares al Paseo de Gracia, parándose también en el centro de calles estratégicas cortando la circulación.

Coches de la Guardia Urbana cruzados en la calle Balmes facilitan la circulación paralela a Gran Vía. Las tanquetas, los mossos, distintos vehículos policiales, se mueven con tanta agilidad como los grupitos de manifestantes. Gracias a ellos el colapso no ha sido más importante. Y gracias a mis buenas piernas, tres horas más tarde, llego a mi casa.

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