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Falsas acusaciones

Falsas acusaciones

martes 26 de octubre de 2010, 18:39h
Las víctimas de falsas acusaciones han tenido que pasar injustamente largos años en las cárceles, incluso les ha costado la vida como el célebre caso de Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, dos inmigrantes italianos  pobres, se los acusó falsamente de robo a mano armada y asesinato de dos personas, fueron juzgados y sentenciados a morir en la silla eléctrica; la ejecución tuvo lugar el 23 de agosto de 1927, en EE.UU. La muerte de estos pobres inocentes generó protestas masivas, huelgas solidarias y disturbios en diferentes partes del mundo.
Se dice que el juez del caso, le dijo al jurado: "Este hombre, -Vanzetti-  aunque no haya en realidad cometido ninguno de los crímenes que se le atribuyen, es sin duda culpable, porque es un enemigo de nuestras instituciones".

Otro caso emblemático que nos recuerda la historia es del capitán francés Alfredo Dreyfus (1859-1935). Dreyfus es acusado de traición a la Patria por haber entregado secretos militares a una potencia extranjera. Declarado culpable por un Consejo de Guerra, es condenado a degradación y deportación perpetua a la Isla del Diablo en La Guayana Francesa. El novelista francés Emilio Zolá, saca a la luz pública el escándalo: Dreyfus ha sido acusado y condenado injustamente. “Yo acuso”, así se titula el artículo más famoso en la historia del periodismo; uno de los primeros párrafos dice: "Es mi deber: no quiero ser cómplice. Todas las noches me desvelaría el espectro del inocente que expía a lo lejos cruelmente torturado, un crimen que no ha cometido". Dreyfus fue declarado inocente y reincorporado al Ejército.

La doctora Marie-France Hirigoyen, psiquiatra y terapeuta francesa, investiga y escribe sobre temas de psicología-jurídica; destaca “El Acoso Moral”, “La destrucción moral, las víctimas de los perversos narcisistas”, entre otros estudios. Vale la pena transcribir algunas ideas de sus importantes publicaciones, para poder comprender la complejidad de este fenómeno psicológico.

"Un individuo perverso podrá acusar de actos que no ha cometido a una persona a la que quiere descalificar. Aunque la persona salga del juicio rehabilitada, podrá perder la reputación e incluso el trabajo. Será esencial respetar la presunción de inocencia".

"En los perversos las decepciones producen ira o resentimiento, y un deseo de venganza. Cuando un perverso percibe una herida narcisista (una derrota o una repulsa), siente un deseo ilimitado de obtener una revancha. No es un reacción pasajera, sino de un rencor inflexible".

“En cambio cuando el falso denunciante tiene la insinceridad como único fin, estaríamos en el campo de la mentira patológica. Y es precisamente en este caso en que la literatura psiquiátrico-forense describe tres personalidades psicopáticas inclinadas a esta clase de imputaciones: la personalidad histérica, la mitómana y la perversa. Es que la personalidad histérica, la mitomaníaca y la perversa poseen dos ingredientes que le son comunes: la malignidad por un lado y la impermeabilidad afectiva por otro, con los cuales cualquier tipo de simulación es factible”.

“El tipo de falsas  acusaciones totalmente inventadas (invención pura) son producidas por lo general por mitómanos capaces de imaginar y crear una historia de robo, atentado al pudor o violación, acompañada las más de las veces por la correspondiente ‘escenificación’. Pueden ‘revelar’ o no la identidad del agresor. Al no hacerlo, pretenden rodear la historia de un halo de misterio que satisface más su vanidad morbosa”.

Esperemos que la acusación que se lo ha hecho al Mayor Fidel Araujo, no encaje en los ejemplos históricos y en los estudios de psicología-juridica señalados en este artículo.
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