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No ha ganado nadie, pero el PP ha perdido menos

No ha ganado nadie, pero el PP ha perdido menos

Emocionante, ciertamente, el codo a codo entre el PP y el PSOE en estas elecciones municipales y autonómicas, pero que más que eso han sido unas primarias, un duelo al sol entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Porque así lo quisieron ambos, que prefirieron que ETA fuese el eje de la campaña más que los problemas de los ciudadanos en su municipio y en su Comunidad. Pues bien, he aquí los resultados: un empate técnico, en el que los populares sacan unos miles de votos a los socialistas en el cómputo global, aunque se hayan dejado algunos pelos en la gatera, singularmente Navarra y Vitoria. Así, no puede considerarse que haya sido una victoria para ninguno de los dos, porque ni han aumentado votación respecto de 2003 –más bien han perdido votos, teniendo en cuenta el aumento del número total de electores—ni han visto crecer de manera considerable su poder territorial. Y, encima, han visto que el interés de los españoles por apoyarles en las urnas ha decrecido aún más, especialmente en comunidades tan sensibles como Cataluña o el País Vasco.

Claro que ahora escucharemos a todos decir que han ganado, cuando en realidad la reflexión debería ser muy otra.  La verdad es que la ciudadanía cada día vuelve más la espalda a esta clase política ‘tradicional’, incapaz, a lo que se ve, de construir un discurso que apasione al hombre de la calle.

Así que, más que analizar lo ocurrido ciudad por ciudad, comunidad por comunidad (no ha habido modificaciones sustanciales, más allá de lo reseñado, y en unos cuantos casos todo dependerá de los pactos poselectorales), quizá sea interesante preguntarnos qué ocurriría si hoy hubiese elecciones generales. Extrapolando datos, lo que ni es fácil ni quizá correcto técnicamente hablando, acaso el PP obtuviese un escaño o dos más que el PSOE, pero no podría gobernar sin alianzas, solamente posibles con los nacionalistas catalanes o/y vascos. Mucho tendrá que dulcificar el PP sus postulados y su discurso si de veras quiere obtener el apoyo de Convergencia i Unió o del Partido Nacionalista Vasco. Y eso es lo verdaderamente importante ahora, mirando hacia marzo (porque parece difícil que, con estos resultados, Zapatero se atreviese a adelantar las elecciones legislativas): saber si los líderes han sacado las conclusiones pertinentes.

Por ejemplo, tomemos el caso de Madrid. Es el más emblemático, el más significativo. Zapatero tendrá que hacer una autocrítica severa sobre el modo como designó a los candidatos, y sobre a qué candidatos (sobre todo, el de la alcaldía) designó. Que no es solamente un error puntual, desde luego. De la misma manera, el presidente debería reflexionar sobre lo escaso de su mensaje en campaña: no basta con loar los resultados económicos o el alcance de las leyes ‘sociales, tratando al PP de franquista. Ahora, tendrá que llamar a Rajoy a La Moncloa, habar con él del futuro y tragarse algunas cosas que ha dicho en la campaña. Y Rajoy, que ha perdido menos en este lance del 27 de mayo, cometerá el error de su vida si cree que ya está en el buen camino; tiene muchos ajustes que hacer en sus filas, incluyendo a esos sedicentes ‘líderes sociales’ que aseguran apoyarle, para ofrecer ese mensaje centrista y centrado que se hace preciso.

En fin, saque cada cual las conclusiones que deba. Todo, menos el ¡’yo he ganado’ que vamos a escuchar con demasiada frecuencia en los próximas horas. Ya lo verán.

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