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Pírrica victoria del PP el 27-M

Navarra, Cantabria, Baleares y Canarias, pendientes de los pactos

· El PSOE se aferra al aumento del poder municipal para edulcorar la derrota

Si todo se mide sólo en número de votos, no cabe duda de que el PP ha ganado las elecciones del 27 de mayo. Victoria pírrica, de sólo el 0,73 % por encima del PSOE (161.964 votos, con el 98,72 % escrutado), pero victoria al fin y al cabo. Sin embargo, no todo es tan sencillo: se pierden algunos gobiernos municipales, se ganan otros y en comunidades donde los populares gobernaban se van a necesitar pacto que les puede arrancar del sillón presidencial. El ‘día después’ se presenta realmente complicado… y con lecturas puede que inverosímiles.

De momento, aún siendo el partido más votado, el PP puede perder los gobiernos de Baleares –el ex ministro Jaume Matas no ha conseguido revalidar la mayoría absoluta- y de Navarra, donde la UPN de Miguel Sanz puede verse burlada por el crecimiento realmente espectacular de ese conglomerado que forma Nafarroa Bai, y donde la irrupción de Acción Nacionalista Vasca (ANV) en el Ayuntamiento de Pamplona puede dar un vuelco a este Consistorio. Pero, además, se van a necesitar pactos para gobernar en Cantabria y en Canarias. El resto del mapa autonómico permanece prácticamente igual que en el 2003.

Navarra era plaza clave, si se quieren leer estas elecciones en clave nacional. Los 22 escaños conseguidos por UPN –la filial navarra del PP- y los dos de CDN no son suficientes para frenar un ‘tripartito’ a lo navarro con los 12 del PSN, los 12 de Nafarroa Bai y los dos de IUN. Nadie duda de que habrá lo que se llama desde la izquierda ‘un gobierno de progreso’. Pero sí hay dudas sobre quien lo presidirá: ¿será el socialista Fernando Puras, o más bien Patxi Zabaleta, el líder de Aralar?

¿Y la Alcaldía de Pamplona, como apuntábamos arriba? ¿Se formará otro tripartito que deberá, además, dejarse querer por los concejales de Acción Nacionalista Vasca para desempatar en el pleno municipal? Demasiadas incógnitas, pero que en el caso navarro suponen, sin duda, un serio revés, o más bien tristeza, que se contrapone con la alegría derrochada en esta noche electoral en la sede nacional del PP en la calle Génova.

Madrid ha sido un paseo para el PP, que ha subido incluso en votos y en escaños –tanto en el Ayuntamiento como en la Comunidad-, pero a la ‘alegría’ de Madrid se contrapone lo que pueda ocurrir en la Baleares de Jaume Matas. Difíciles negociaciones se tendrán que realizar para formar gobierno –unos u otros- habida cuenta que nadie tiene mayoría absoluta. Y lo peor será, acaso, que María Antonia Munar, de Unión Mallorquina, va a vender caros sus tres escaños. Pero si Matas lo tiene difícil para repetir –ha perdido, con el 99,87 % escrutado, dos escaños para la mayoría absoluta- el socialista Francesc Antich no lo tiene más fácil: los socialistas allí no tienen que formar un tripartit, sino un cuatripartit.

En Cantabria era lo esperado. Allí ha crecido el PRC de Miguel Ángel Revilla, del que nadie duda de que volverá a gobernar con apoyo socialista, pero la cosa se complica, y mucho, en Canarias, donde aún cuando ha ganado el ex ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, parece más que probable que se dé un pacto entre Coalición Canaria y el PP del que podría resultar presidente Paulino Rivero. ¿O querría Rivero ocupar un segundo lugar después del socialista López Aguilar? Parece que no, luego la victoria en las islas sería realmente pírrica.

En el resto de comunidades, sus responsables han revalidado prácticamente sus títulos: todo según lo esperado en Castilla-La Mancha, Extremadura, Aragón y Asturias, que se quedan en manos socialistas; y los populares hacen lo propio –aunque con verónica- en Madrid –Ayuntamiento y Comunidad-, en Valencia –Ayuntamiento y Comunidad, pese a Eduardo Zaplana- y en Murcia y en Ceuta y en Melilla.

Otra cosa, sin embargo, son las elecciones municipales. Cierto que el PP ha obtenido mayor número de votos, pero cosas de la Ley D`Hont, el PSOE ha conseguido mayor número de concejales a nivel global. Eso es lo que vende el secretario de Organización socialista, José Blanco, para edulcorar la dulce derrota. Y otra cosa, que el PSOE consigue arrebatar alcaldías como la de León –gran apuesta de Zapatero- y otras nueve, aunque el PP gana Cuenca y Guadalajara. En fin, lo que podría interpretarse como un cambio de cromos.

Argumenta oficialmente el PSOE que va a gobernar en 12 nuevas capitales de provincia, entre ellas, Logroño, Las Palmas de Gran Canaria, Tarragona, Toledo, León, Orense, Jaén, Vitoria, y Soria. Y hace hincapié en que el PP pierde la mayoría absoluta en Cáceres, Palma de Mallorca y Zamora, ciudades en las que el PSOE tiene opciones de gobernar, simpere con pactos, claro.

Ahora bien, hilando tan fino los populares pueden decir que han ganado más alcaldes con mayoría absoluta (2.878 a nivel nacional frente a 2.326 del PSOE), y dirán también que el número de alcaldes con mayoría relativa no indica que vayan a gobernar éstos, sino el resultante de los pactos que se van a abrir a partir de este lunes. Así que en el cómputo global de alcaldes, el PP esgrime que obtiene el 35,64 %, frente al 28,80 % del PSOE.

Pero, claro, los socialistas pueden contrarreplicar que han obtenido muchos más concejales (24.016 en total, frente a 23.346 del PP) que, si sumamos los de IU para posibles pactos (la formación de Llamazares ha obtenido 2.033 concejales en total, además de 58 alcaldes con mayoría absoluta y 54 con relativa) aumenta el avance de la izquierda.

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