Además, la Liga Arabe ha suspendido la participación de Libia en sus reuniones con efecto inmediato y en respuesta a la represión contra los opositores que llevan días manifestándose contra el régimen. Esta decisión llega horas después de que el representante libio ante esta organización, Abdel Moneim al Huni, presentase su dimisión, no sin antes lanzar una dura crítica contra la actuación del régimen y reclamar el procesamiento de las autoridades de Libia.
A estas dimisiones se les une que varios diplomáticos libios le han dado la espalda a Muamar el Gadafi desde que el fin de semana comenzó el baño de sangre en su país. Hoy el embajador libio en Estados Unidos, Ali Aujali, se ha sumado a varios homólogos y ha dado su respaldo a la revuelta popular después de la sangrienta represión que mercenarios y leales a Gadafi han lanzado contra el pueblo.
Pero no todo son malas noticias para líder libio. El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ha revelado que ha estado en contacto telefónico con el él para expresarle su solidaridad en momentos en que esa nación árabe está sumergida en el caos por las revueltas que piden el fin del régimen del coronel que lleva más 41 años en el poder. "Yo me he estado comunicando telefónicamente con él (Gadafi), hemos estado hablando por teléfono, lógicamente él está librando nuevamente una gran batalla", ha comentado Ortega.
También se ha puesto en contacto con él el primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi. La llamada, de la que no se han facilitado detalles, se produjo esta tarde, aunque no se especifica si tuvo lugar antes o después de la intervención de Gadafi en televisión en la que anunció que no dejará el poder. Gadafi acusó además a Italia y a Estados Unidos de entregar "misiles" a los manifestantes, a lo que el ministro de Exteriores de Italia, Franco Frattini, respondió que el país transalpino no proporciona armas. "Jamás hemos proporcionado misiles. Misiles italianos no existen", ha subrayado.