El rey de Marruecos anuncia reformas constitucionales
viernes 11 de marzo de 2011, 16:25h
En un discurso del pasado 9 de marzo el rey Mohamed VI de Marruecos anunció algunas reformas de la Constitución marroquí que deben resultar de un proceso reformador de la Constitución encomendado a una comisión adhoc presidida por el profesor de derecho constitucional Abdellatif Mannouni y destinado a constitucionalizar la regionalización de Marruecos. Las reformas que presente la citada comisión deberán ser aprobadas posteriormente en referéndum.
Ese marco de regiones es la estructura política y administrativa que Marruecos propuso en su día para solucionar la integración del territorio del Sahara occidental en el territorio marroquí en la eventualidad de un acuerdo final sobre el conflicto del Sahara occidental que dura ya treinta y cinco años. El discurso de Mohamed VI tuvo lugar al día siguiente del final de la sexta reunión entre Marruecos y el Frente Polisario celebrada los días 7 a 9 de Marzo pasados en la Valetta, Malta, bajo los auspicios del representante personal del Secretario General de la ONU, el norteamericano Chirstopher Ross. Varios medios de prensa han considerado que esas negociaciones concluyeron, como las cinco anteriores, sin resultados tangibles.
En España, como de costumbre los políticos, entre ellos la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, se han apresurado a felicitar a Marruecos por unas medidas que en realidad no ha tomado aún ni han entrado en vigor y que es posible que tarden aún en entrar ya que deben pasar por el proceso referendario antes indicado para que, en palabras del rey, sea la voluntad popular la que decida.
Este discurso del rey no es una respuesta directa a las manifestaciones populares que han tenido lugar en Marruecos ni un anticipo a las previstas el próximo día 20, sino que se inscribe en el marco de la regionalización que en teoría también debe permitir la definitiva y si posible incuestionada integración del Sahara occidental en Marruecos. Independientemente de que la voluntad del rey suele prevalecer en cualquier caso, lo cierto es que a esa reforma regional se opusieron cuando fue anunciada algunos partidos políticos marroquíes que entendían que si el Sahara occidental pasaba a ser una región más o menos autónoma de Marruecos, otras regiones naturales del país, el Rif bereber entre ellas, podrían pretender el mismo trato.
La integración del Sahara occidental actual, de seguir en la línea de actuales regiones marroquíes, quedaría dividido como ya lo está, en tres regiones: una sexta región que trasciende el perímetro fronterizo del Sahara occidental y une la zona de Asmara en el Sahara, con la de Gulimin en territorio marroquí incuestionado; otra región 11 formada por el Rio de Oro (Ued edDahab) y La Güera, donde Mauritania conservó el puerto de ese mismo nombre cuando en 1979 se retiró unilateralmente del territorio que le había sido atribuido en los Acuerdos Tripartitos de Madrid en 1975, y una séptima región constituida por los territorios y ciudades de El Aiún, Bojador y la Sakiet el Hamra.
Es cierto no obstante, que el rey se ha referido también a la necesidad de añadir otras reformas “en el marco de la sacralidad de nuestras constantes que son objeto de la unanimidad nacional”, entre ellas la consagración en la constitución de la “pluralidad de Marruecos”, en alusión a su carácter árabe y bereber, a la “consolidación del estado de derecho” y “refuerzo del sistema de derechos del hombre”, a la “voluntad de consagrar la independencia de la Justicia” y de “reforzar las prerrogativas del Consejo Constitucional”, a la “consolidación del principio de separación y equilibrio de los poderes”, y a la moralización de la vida pública. Otras reformas prometidas son el refuerzo del sistema plural de partidos políticos y de la oposición, y la necesidad, dijo Mohamed VI, de que el ejercicio de autoridad esté sometido a control y a rendición de cuentas.
La casi totalidad de las reformas anunciadas por el rey se quedan cortas en relación con lo que la sociedad marroquí le demanda desde hace años. La limitación de los poderes de la monarquía - la Monarquía marroquí reina y gobierna-, implícita en el discurso real, es una reivindicación muy antigua en Marruecos, presentada por primera vez por las fuerzas políticas marroquíes desde los primeros meses de la independencia de 1956 cuando se le pedía al rey, entonces Mohamed V, la creación de una Asamblea constituyente. Desde la independencia hasta el presente los poderes reales se han visto considerablemente ampliados, y siempre ejercidos con criterio extensivo.
La segunda Cámara de Consejeros, interpretada cuando fue creada como un intento de Hassan II de disponer de un mecanismo de eventual control de la primera Cámara de Diputados, no está en tela de juicio como habían solicitado algunos sectores políticos, pero al parecer quedará como Cámara territorial cuando se apruebe la regionalización indicada. Aunque el proyecto de reformas habla de un reforzamiento del papel del jefe del gobierno, que debe ser escogido por el partido ganador en las elecciones y mayoritario en consecuencia en la Cámara, no se mencionan los importantes ministerios de soberanía, Exteriores, Defensa e interior, hasta ahora bajo la autoridad del rey, y la necesaria moralidad en el ejercicio del poder parece formulada con una relativa ambigüedad. Tampoco menciona la extensión de la soberanía fiscal al campo, a los grandes terratenientes, entre ellos la familia real, exonerados de impuestos hasta 2013.
La verdadera novedad del discurso del rey es que, lo dijese o no, constituye la primera aunque tímida respuesta a unas reivindicaciones antiguas ahora renovadas que la coyuntura actual en el mundo árabe convierte en demandas de extraordinaria actualidad.
Otros artículos de este autor:
El enorme excedente financiero árabe, un posible instrumento de desarrollo
Mundo árabe: transiciones inevitables, pero no garantizadas
* Domingo del Pino es especialista en el mundo árabe, ex delegado de la Agencia EFE en Marruecos, ex corresponsal de El País para el Norte de Africa, fue miembro de la Euro Med and the Media Task Force de la Comisión Europea y, actualmente, es miembro del consejo editorial de la revista bilingüe Afkar/ideas; colaborador de Política Exterior y Economía Exterior; de la Revista Española de Defensa; y director del Aula de Cooperación Internacional de la Fundación Andaluza de Prensa.