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Escritos en libertad: Zapatero no escucha el ruido

Escritos en libertad: Zapatero no escucha el ruido

martes 22 de marzo de 2011, 21:17h
Última actualización: miércoles 30 de marzo de 2011, 00:09h
“Que no te distraiga el ruido”. Es el consejo que acostumbra a dar José Luis Rodríguez Zapatero a sus amigos en la brega política. Así que ensimismado en su propia estrategia, Zapatero seguro que lleva en la cabeza su propia lectura de esas encuestas que reflejan una distancia enorme en la intención de voto con respecto al PP, interpretación que suele diferir bastante de cuanto recogen los medios de comunicación que se hacen en Madrid, intoxicados o intoxicadores, con el mismo resultado en ambos casos, y dados más a ese bullicio que desprecia e ignora Zapatero que al rigor. Viene a cuento esta advertencia del debate abierto estos días en Madrid al calor de una premonición que curiosamente la mayoría de los periódicos de España convirtió en noticia de portada, incluso quienes se declaran más próximos al PSOE y, en consecuencia mejor informados, sin que ninguno aporte algo más que conjeturas. La base que sustenta la premonición, débil: El dos de abril se reúne por última vez el comité federal del PSOE con carácter ordinario antes de las elecciones municipales y ese sería el momento idóneo que habría elegido Zapatero para anunciar que se apea de la pelea política de cara a los comicios generales del año 2012. Se abriría así un proceso de sucesión con dos candidatos, Rubalcaba o Carmen Chacón. Y todo con el único fin de conjurar los males personalizados últimamente en Zapatero, la crisis y el paro, como si de un muñeco propicio para exorcismos de vudú se tratara. Creen algunos en el PSOE que la muerte del líder, o al menos su pretendida inmolación, les dejaría a ellos limpios, como si de un Cristo crucificado se tratara, y opinan los del PP que cuanto más incertidumbre y confusión se genere, mayores son sus posibilidades de éxito, para el 22 de mayo y para cuando toque en el próximo año. Como uno no está en la corte y tampoco dispone de mejores fuentes, no se atreve a desmentir a quienes alardean de disponer de conexiones informativas en los aledaños de la Moncloa. No osaré. Pero o mucho ha cambiado Zapatero o no veremos una rendición tan rápida como unos pronostican y muchos anhelan. A más largo plazo, eso sí, ha surgido un elemento que puede ser determinante para la posición que finalmente adopte Zapatero. La intervención militar en Libia. El paralelismo que sus detractores quieren suscitar como contrapeso al grave error de Aznar en Irak, es inevitable. Pero lo puede ser más el desasosiego que en Zapatero puede provocar su propia conciencia de no haber escapado, tampoco, a los dictados del imperio. En la duración y alcance de la intervención militar estará la clave de la decisión que adopte Zapatero. El asunto es sumamente importante, naturalmente. Pero lo es todavía más por las implicaciones que tendrá en las elecciones de León. Si bien para algunos ayuntamientos y comunidades de España la permanencia de Zapatero pudiera ser un lastre, en el caso de León las consecuencias serán las contrarias. Mal que les pese a muchos, la presidencia de Zapatero ha resultado sumamente beneficiosa para León y nadie con un mínimo de rigor intelectual puede decir lo contrario. Ningún presidente del gobierno antes y tampoco ninguno de los que vengan en el futuro presentará un balance de obras tan importante en esta tierra, tradicionalmente olvidada. No corresponde a este columnista citar lo que todo el mundo conoce. El gran perjudicado, por lo tanto, sería Paco Fernández, el candidato socialista, que únicamente presenta como balance de su gestión las aportaciones de Zapatero y a quien su ausencia despojaría del mejor, y casi único,  argumento electoral para los próximos cuatro años. Ya se sabe que los ciudadanos no votan agradecidos sino a quienes prometen el mejor futuro, Y el alcalde de León vería reducido de forma sustancial ese futuro de esperanza que concita el voto. Es lo que tiene el haber cabalgado ocho años sobre un tigre sin haber previsto la alternativa de un corcel. Una razón más, sin duda tampoco la más importante, para pensar que nada ocurrirá el día 2 de abril ni antes del 22 de mayo. Pero seguirá el ruido. Fernando Aller. Periodista.
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