Rubalcaba no cree que haya problemas en el Constitucional
Al Gobierno no le preocupa la división del Supremo sobre Sortu
viernes 25 de marzo de 2011, 16:35h
Actualizado: 28 de marzo de 2011, 18:29h
Rubalcaba dice estar “satisfecho” por la sentencia del Tribunal Supremo de inadmitir la legalización de Sortu como nuevo partido político por considerarlo heredero de Batasuna-ETA. “Acatamiento y respeto” a la sentencia, ha dicho el vicepresidente, “y también satisfacción, ¿por qué no?”, ha dicho tras el Consejo de Ministros, obviando que al menos 7 de los 16 magistrados de la Sala del 61 discrepan y que al menos 3 firmarán un voto particular. Rubalcaba no cree que estas discrepancias afecten de cara al recurso que los promotores de Sortu elevarán al Constitucional.
Rubalcaba ha utilizado este viernes su habitual técnica de ‘balones fuera’ para no responder a las cuestiones que se le presentan. Así ha sido, por ejemplo, con la sentencia sobre Sortu, respecto a la que ha obviado las serias discrepancias habidas entre los 16 magistrados de la Sala Especial del 61 del Supremo a la hora de elaborar una sentencia no permitiendo la inscripción en el registro de partidos políticos del Ministerio del Interior.
¿Pueden ser estas discrepancias aprovechadas por los promotores de Sortu para forzar una sentencia distinta en el Constitucional? Rubalcaba ha quitado hierro al asunto y se ha limitado a decir que “no tiene nada que ver lo que pasa en el Supremo y lo que pasa en el Constitucional”. En todo caso, para el vicepresidente la cuestión está clara: hay criterios jurisprudenciales suficientes para actuar contra Sortu si sus promotores quisieran utilizar un plan “B” o un plan “C”.
En esa tónica de balones fuera, Rubalcaba también ha negado discrepancias en esta cuestión con el lehendakari vasco Patxi López. Es más, ha dicho que existe “sintonía”: que es verdad que no se pueden negar cambios en Batasuna, pero que “todo parece indicar que esos cambios el Supremo los ha considerado insuficientes”.
De cualquier forma, a los abertzales de izquierda sólo les quedan dos caminos, según Rubalcaba: demostrar “fehacientemente” que no existe ninguna vinculación con ETA o que ETA deje las armas.