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Paradojas

Paradojas

lunes 04 de abril de 2011, 23:02h
Actualizado: 05 de abril de 2011, 00:08h
Asistimos ya hace días a la gigantesca catástrofe natural sucedida en Japón. Los periodistas, jugándose  su integridad física, no dejan de trasladarnos ingente información del cómputo de víctimas y de las que se calculan por los efectos añadidos del terremoto y el tsunami  en las centrales nucleares. Cuando el origen de las desgracias provienen de un fenómeno natural como éste, se excita la solidaridad unánime para paliar en lo posible tanta destrucción, tanto sufrimiento y tantas vidas . Me ha conmovido el rasgo de generosidad que la actriz norteamericana Sandra Bullock ha tenido en este caso: la donación de un millón de dólares para ayudar a las víctimas del tsunami. Quisiera ver un rasgo semejante de tanto actor español al que se le llena la boca con la palabra solidaridad. Los hechos son los que valen. Aquí en España estamos acostumbrados a quejarnos sin arrimar el hombro. Pienso en esos adinerados directores y actores de “Óscar” españoles que buscan su  protagonismo extracinematográfico, y que bien podrían seguir su ejemplo. De lo contrario habrá que dudar de lo que hay detrás de sus lamentos. Pero no quiero apartarme del objeto de mi reflexión, y es que ahora, paralelamente a este desastre natural, se ha producido uno por decisión humana provocado y sellado por algunos líderes europeos compartiendo mesa y mantel en París. No se han enfriado los reactores nucleares de Japón y nuestros mandatarios pasan página para añadir un sufrimiento provocado con el envoltorio biensonante de proteger a la oposición libia. Desconozco los entresijos de la situación en ese país, pero una persona que ha estado en esa tierra la semana pasada me ha comentado lo que vio,  y no concuerda mucho con la imagen que se trasmite. La incertidumbre y el desconcierto sobre lo que se puede  producir en Libia no avala, como lo demuestra la posición alemana, que inmediatamente nuestro presidente Zapatero se apuntara a un bombardeo. Todos oímos hasta la saciedad, cuando Irak, argumentos de todo tipo, alardeando de “agotar la negociación”, “no a la guerra”, y hasta relacionar el atentado del 11M con aquel conflicto. Hoy, cuando conocemos que tras la visita de Gadafi a España, el 14 de enero de 2008, el Gobierno cerró  acuerdos en materia de defensa valorados en 1500  millones de euros, sabemos que el leonés se ha decidido ser el “pacifista”  defensor de la Alianza de Civilizaciones de forma paradójica: apoyando el sistema aereonaval para atacar Libia. No es concebible que necesitándose todos los  medios humanos y económicos posibles para socorrer a Japón se destinen grandes medios que crean más caos y destrucción. En el caso de España, nuestra no participación, como ha hecho Alemania, habría estado más que justificada, y más con nuestras maltrechas finanzas. Pero esta decisión de Zapatero parece más otro plan E para cortar la carrera de sucesión de la ministra de defensa, Carme Chacón. Tal y como se avecina la lucha en el poder dentro del PSOE, tras la decisión de Zapatero de no ser candidato en las próximas Generales, la cosa se complica más de lo previsto. Lo peor es que el PP dio su apoyo sin cuestionarse casi nada en este complejo galimatías Paradojas políticas, e incongruencias, sin visos de solución. Jesús Pérez López. Abogado.
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