Se me ponen los pelos de punta al escuchar que el Liderazgo Islámico Mundial, reunido en Córdoba, recomienda que se promueva un "libro de estilo" para que los periodistas sepamos cómo tratar las cuestiones referentes al Islam. Esta asociación, en la que participan más de cuatrocientas asociaciones musulmanas, parece tener un caracter moderado y prepara el Primer Congreso para la Recuperación Histórica del Legado Andalusí.
Pero volviendo al "libro de estilo" para los periodistas, la verdad es que algunas de estas organizaciones parecen no querer terminar de entender que la libertad de expresión es un pilar de la democracia y que si alguien se siente perjudicado por afirmaciones que otro pueda hacer tiene el recurso de ir a los tribunales.
Verán, me parece a mí que no podemos dar ni un paso atrás en lo que son las libertades y derechos que tenemos y mucho menos poner cortapisas a la libertad de expresión, y eso es algo que tienen que entender y sobre todo aceptar personas de otras culturas o creencias religiosas que viven entre nosotros. Personalmente soy partidaria de tratar con respeto todas las cuestiones que tienen que ver con la religión, porque la fe, la creencia en Dios, me parece algo que pertenece al ámbito más íntimo de las personas y debe de ser tratado con respeto. Pero una cosa es lo que yo crea y practique y otra el querer imponer a los demás unas normas. Prefiero los excesos de la libertad de expresión a que a ésta se la constriña.
También me llama la atención que estas organizaciones que representan el sentir musulmán continúen mirando al pasado, supongo que lo hacen porque les reconforta saber que un día fueron los dueños de medio mundo, y creen que pueden recuperar ese pasado glorioso como si de un talismán mágico se tratara. La Historia de la Humanidad, es una historia de emigraciones, de luchas y conquistas, de pueblos que un día dominaron un lugar y luego fueron vencidos por otros.
Sorprende también los reivindicativos que los líderes musulmanes en Occidente y el silencio que mantienen en sus respectivos países. ¿Por qué no promuevan en sus países una educación para todos basada en el respeto y la tolerancia hacia otras confesiones? ¿Por qué en la mayoría de los países islámicos es impensable que alguien inaugure una iglesia sea de la confesión que sea? ¿Por qué no reclaman libertad de culto en los países islámicos? ¿Por qué cuando alaban la "alianza de civilizaciones" no luchar para que las ventajas de esa alianza también sean compartidas por los países islámicos?
A mí me parece que no se puede construir el futuro si todas las energías se dedican a lamentarse sobre el pasado y que reclamar "memorias" y "derechos" en función de lo que se fue no va a arreglar los problemas reales que tienen millones de ciudadanos en los países islámicos, y que pasan por la falta de libertad y de derechos. Pasar factura a España por lo sucedido hace más de cuatrocientos años es un gesto que puede irritar a muchos ciudadanos. La Historia fue la que fue y no se puede volver atrás. El presente es el que tenemos y los ciudadanos españoles no añoramos ese supuesto paraíso perdido que fue Al Andalus.
Yo soy partidaria de la alianza de civilizaciones, entendiendo éste concepto como el intentar acercarnos los unos a los otros, conocernos, respetarnos y buscar vías de acuerdo y de diálogo porque sin duda es mucho más lo que nos une que lo que nos separa a los seres humanos. Pero la Historia no tiene vuelta atrás y el mejor servicio que pueden prestar estos líderes islámicos a sus conciudadanos es luchar por la libertad, la dignidad y el progreso, en vez de querer recuperar un pasado que ya es solo pasado. E insisto: cuidado con esa propuesta de querer endosar un libro de estilo a los periodistas. Con la libertad no hay transacciones y la libertad de expresión no es negociables en nombre de nada ni de nadie.