lunes 11 de abril de 2011, 21:00h
Actualizado: 12 de abril de 2011, 00:13h
Llevo mucho tiempo desarrollando actividad política en distintos ámbitos y he visto de todo; pero no acabo de acostumbrarme a la facilidad con que el discurso político obvia las contradicciones ni a la escasez con que se cultiva la memoria para comparar situaciones y extraer consecuencias. Por supuesto que asumo la parte de culpa individual que me corresponda, pero supongo que eso no impide ni expresar los razonamientos ni valorar las circunstancias. Así que expongo algunas de esas contradicciones que me parecen más evidentes, y cada uno juzgará.
1. Hace unos años, cuando el segundo mandato de José Mª Aznar estaba finalizando (otoño de 2003), y teniendo en cuenta su intención de no permanecer en la Presidencia del Gobierno más de dos legislaturas, al Partido Popular se le planteó la disyuntiva de designar un nuevo candidato para las elecciones generales que se celebrarían en marzo de 2004. La opción entre Rajoy y Rato la resolvió el propio Aznar designando al primero y durante varios meses el Presidente Aznar y el candidato Rajoy convivieron sin que nadie discutiera la legitimidad de aquél para seguir ejerciendo la Presidencia del Gobierno hasta el final de la legislatura y sin que nadie alegara provisionalidad ni pidiera la anticipación de las elecciones. Podría gustar más o menos el método de designación del sucesor, pero no había duda en que quien había obtenido la legitimidad democrática en las elecciones de 2000 podía y debía mantenerla hasta que se celebraran las siguientes. Y así ocurrió. Cabría preguntarse entonces cuál es la razón por la que se niega ahora esa legitimidad.
2. Hace unos días, Zapatero anunció su decisión de no ser candidato en 2012. Es probable que en su decisión, además de la voluntad de autolimitación a dos legislaturas, haya otros motivos relacionados con las expectativas electorales, la valoración político-personal, etc. Si así fuera, y creo que lo es, tal vez haya algo de positivo en lo que atañe a ese bien tan preciado que es la confianza política. Pero he aquí que el otro referente de la vida política española, el jefe de la oposición, ha sido ya dos veces candidato a la Presidencia del Gobierno, sin llegar a conseguirlo, y en cuanto a confianza político-personal, si nos atenemos a los estudios de distinto origen que la miden, no anda precisamente sobrado; incluso la mayoría de esos estudios le colocan por debajo, y no es normal que el líder de la oposición, que no sufre el desgaste de gestionar una crisis aguda, esté peor de confianza que el Presidente del Gobierno. Contrasta vivamente que, teniendo su Partido buenas expectativas electorales, el líder esté tan bajo a ese respecto. Cabría preguntarse entonces cuál es la razón por la que se alega en un caso lo que se niega en otro.
3. A lo largo de la democracia, todos los gobiernos (¡todos!, UCD, PSOE, PP) intentaron la negociación con ETA. Todos sin éxito. Y todos lo hicieron con el mismo fin, que no sería otro que terminar con el terrorismo. Nunca nadie acusó a los enviados de “colaborar con banda armada” (según esta tesis lo hubiera sido sentarse con etarras sin avisar a la Interpol para que los detuviera allí mismo ¿no?). Nunca sucedió hasta ahora que se intentaran judicializar los procesos de negociación, y menos aún que se exhibieran las 'actas' redactadas por un etarra, como si las hubiera levantado un notario, máxime cuando sabemos que se han utilizado troceando partes y que el 'redactor' las escribía para exhibirlas en su descargo en la lucha interna que mantenía con otros dirigentes de la banda. Es un hecho notorio que en anteriores procesos de negociación se acercaron y excarcelaron presos, se bajó más la guardia y se detuvo menos que en el último. Pero nadie usó los entresijos inconfesables que todos suponemos tiene una negociación con terroristas, ni la lucha antiterrorista fue objeto de debate público al acercarse unas elecciones, salvo siempre en la misma dirección, y precisamente ahora cuando la debilidad de la banda es mayor que nunca. Cabría preguntarse entonces cuál es la razón de que una vez más esté ocurriendo esto.
Saque cada uno sus conclusiones.
Jesús Quijano. Diputado PSOE.