lunes 11 de abril de 2011, 21:07h
Actualizado: 12 de abril de 2011, 00:13h
Las páginas de la prensa florecen con anuncios de vacaciones. Planes increíbles para ir de crucero, viajar a países exóticos, olvidarse de todo, ver mundo, tomar caipiriñas y abalanzarse sobre los bufés tal que heliogábalos o así.
Como todo en esta vida, las vacaciones pueden planearse con mucha antelación o bien improvisarse al albur de un artículo o una fotografía.
Mucho me temo que quienes nos ofrecen cruceros magníficos en barcos modernos y lujosos dando un paseo marítimo por el Mediterráneo también se anticiparon, y no contaban con que el Mare Nostrum estaría imposible estos días y, mucho me temo, lo seguirá estando en los próximos meses.
La cosa está que arde en demasiados lugares del mundo. La mayoría no son destinos turísticos, ni siquiera para quienes presumen de no ser turistas sino viajeros. Aquellos que sí lo eran (destinos turísticos) como Túnez o Egipto están digamos que raritos, hasta que no vayan asentándose o consolidándose o encontrando un futuro estable.
Hay quien se plantea ir al Caribe, pero resulta que para palmeras, playas y coco-locos, ya tenemos aquí bastantes. La vieja Europa parece otra buena opción, pero mire atentamente, querido lector, los precios de cualquier hotelito en París, Londres o Berlín y dígame si estamos o no para tirar la casa (suponiendo que no se la haya quedado el Banco) por la ventana…
Los casi cinco millones de parados se dirán que tienen un exceso indeseado de holganza. Quienes tenemos trabajo intentamos ahorrar porque cualquiera sabe qué pasará mañana con la empresa que nos abona la nómina.
En resumen ¿Qué vacaciones? ¿Qué viajes? ¿Qué ofertas?
Pero resulta que todo lo anteriormente escrito chocará con una pasmosa realidad. Los hoteles de todas nuestras costas estarán casi llenos en la próxima Semana Santa; para qué hablar de las tan en boga casas rurales, tendrán un éxito histórico o casi… y cualquier vecino de usted o mío, vendrá moreno y reluciente a finales de abril porque ha pillado una oferta en Acapulco de las de no te menees…
Total, que no entiendo nada, salvo que hayamos decidido tirar la casa por la ventana y quemar las naves… en una singladura por el Mediterráneo mientras los aliados, la OTAN y el chalado de Gadafi lanzan pepinazos, y miles de pateras cargadas de tunecinos, libios y otros africanos desesperados intentan arribar a un puerto amigo porque donde vivían ya no se puede vivir…
Van a tener mucho trabajo los historiadores dentro de unos años. Van a tener que explicar a nuestros descendientes todas estas cosas raras que hacemos y, mucho más, las que dejamos de hacer, ocupados como estamos mirando folletos de vacaciones en el mar y babeando con la caipiriña y el bufé libre… con la que está cayendo…
Ana Ruiz Echauri. Periodista.