Las intimidades de un Nobel
lunes 25 de junio de 2007, 11:15h
Actualizado: 19 de septiembre de 2007, 11:55h
El hombre que cuidó el reino doméstico de Ernest Hemingway (1899-1961) en Cuba durante veinte años, René Villarreal, recuerda que el novelista norteamericano acostumbraba a escribir todas las mañanas, incluso en la pared.
El hombre que cuidó el reino doméstico de Ernest Hemingway (1899-1961) en Cuba durante veinte años, René Villarreal, recuerda que el novelista norteamericano acostumbraba a escribir todas las mañanas y que sólo le servía el primer trago al concluir su jornada de trabajo. Villarreal, quien desde 1972 reside en Estados Unidos, asistió como invitado especial del XI Coloquio Internacional dedicado al célebre escritor de "El Viejo y el mar" y al 45 aniversario del museo "Ernest Hemingway" instalado en la que fue su residencia temporal en Cuba desde 1939 hasta 1961.
"Hemingway se levantaba temprano, a las seis de la mañana y escribía hasta las doce o la una del mediodía, y entonces le llevaba el primer trago del día cuando bajaba a la piscina a bañarse y a leer los periódicos", recuerda.
El ex mayordomo asegura que "Papa", como aprendió a llamarle aún siendo un niño, siguiendo la costumbre de los hijos de Hemingway, Patrick y Gregory, "escribía todos los días, era muy puntual en su trabajo y era un lector incansable, a veces estaba leyendo dos y tres libros a la vez".
"Escribía alrededor de mil palabras y cuando más o menos tenía calculado que las tenía, las contaba, apuntaba la cantidad, y tapaba la máquina de escribir con una toalla", memorizó.
"Después me pedía que le preparara el primer trago porque mientras estaba escribiendo él no tomaba", recalca y explica que bebía una copa de ginger, una tapa de limón y agua de coco.
A sus 77 años, Villarreal rememora como el gigante de las letras hacía ejercicios diariamente "y me decía que tomara cuenta, yo le contaba hasta cincuenta ejercicios. Después iba al cuarto de baño y se pesaba. Allí hacía anotaciones en la pared sobre su peso y escribía sus observaciones, si bajaba de peso o subía".
En esta edición del coloquio volvió a ser un tema de interés el rescate de esas anotaciones que durante un tiempo permanecieron ocultas bajo varias capas de pintura y ahora están a la vista.
"Alguien vino y pintó sin saber lo que estaba pintando y por poco lo perdemos, pero se rescató y eso es algo que agradezco", señaló Villarreal.
Retrocede en el tiempo y subraya que a "Papa no le gustaba aumentar de peso y se mantenía bien en forma. Mientras le preparaba su desayuno que consistía en una taza de té, dos tostadas de pan y jugo (zumo) de toronja o la mitad de una toronja".
Villarreal dice que llevaba el desayuno a su habitación, donde tenía instalada su máquina Royal portátil sobre un librero y allí solía escribir de pie, descalzo y la mayor parte del tiempo sin camisa a causa del calor reinante en esta isla.
"A veces se comía también un pescado macarela o dos huevos fritos, uno para él y el otro se lo daba a Boise, su gato favorito, al que le gustaba comer mangos y helados", indica.
En los espaciosos terrenos de su propiedad en "Finca Vigía", con una extensión de 4 hectáreas, Hemingway llegó a reunir unos cincuenta gatos y nueve perros.
Recuerda detalles de la rutina diaria que tuvo oportunidad de vivir junto al famoso escritor, a quien recuerda "como un padre".
"Lo admiraba, era un muy humano y aquí lo queríamos mucho, fue un hombre que me ayudó mucho, que me enseñó la vida y seguí los consejos de él", señaló visiblemente emocionado.
Apunta que cuando visita a su familia en La Habana, aprovecha la oportunidad para regresar al museo que administró entre 1963 y 1969, según refirió, a petición del propio líder cubano, Fidel Castro, a quien la viuda de Hemingway entregó la casa cumpliendo la última voluntad de su marido, quien se suicidó el 2 de julio de 1961 en Idaho (EEUU).
Elogió los nuevos trabajos de conservación realizados a la casona enclavada en una colina de la barriada periférica habanera de San Francisco de Paula.
"En esta ocasión me emociona. Estoy muy contento, cada vez lo están haciendo mejor porque la casa se estaba deteriorando y le han hecho un trabajo de restauración muy bueno".
Las más de 6.000 cartas de Hemingway se publicarán en 2009
Entre 6.000 y 7.000 cartas escritas por el escritor Ernest Hemingway (1899-1961) serán publicadas en doce volúmenes a principios de 2009 como parte del proyecto "Cartas de Hemingway", anunció su directora, la catedrática estadounidense Sandra Spanier.
En el XI Coloquio Internacional dedicado al escritor norteamericano que concluye hoy en La Habana, Spanier, que es profesora de la Universidad de Pensilvania, señaló la importancia del proyecto al considerar su epistolario como la fuente referencial más empleada por sus biógrafos y reveladora de datos fieles de su historia.
La especialista, cuyo proyecto ha sido autorizado oficialmente por la familia del novelista norteamericano, indicó que los documentos están localizados en más de 75 bibliotecas y archivos y en unas 40 colecciones privadas.
Durante el desarrollo del Coloquio auspiciado por el Museo Hemingway, instalado en "Finca Vigía", el hogar cubano del escritor durante 21 años, también se conoció de la existencia de una carta en la que el escritor explica que comenzó a escribir su novela "Por quién doblan las campanas" en el hotel "Sevilla", de La Habana.
Una reproducción de la misiva fue entregada la víspera a la instalación hotelera por la conservadora de la colección bibliográfica de Hemingway de la biblioteca "John F. Kennedy", Susan Wrynn.
Dentro del proyecto "Salvar tesoros americanos" esa institución conserva unas 10.000 cartas, entre las enviadas y recibidas por el escritor; igual cantidad de fotografías; además de pasaportes, documentos legales, posters publicitarios de películas basadas en algunas de sus famosas novelas y portadas de libros de su autoría, según explicó Wrynn en una conferencia.
El hallazgo de anotaciones inéditas de Hemingway en su casa de "Finca Vigía", convertida en museo en 1962, fue una de las novedades para los participantes en el Coloquio Internacional sobre la vida y la obra del escritor norteamericano.
La especialista del Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología (CENCREM) de Cuba, Elisa Serrano, explicó que se trata de escrituras encontradas bajo cuatro capas de pintura en el íntimo espacio del cuarto de baño que utilizaba el narrador.
Según Serrano son principalmente apuntes del peso corporal de Hemingway, que datan de 1942 a 1953, y que evidencian su pasión por el deporte, el cuidado de la salud y su interés por las estadísticas.
"Este ha sido un trabajo complicado, de micro intervención, con el empleo de lentes de aumento por lo difícil del rescate y conservación del objeto de estudio", indicó la restauradora, que forma parte del equipo encargado de la rehabilitación de la antigua residencia de Hemingway, por parte del Gobierno cubano, con una inversión de 1,2 millones de dólares, según datos oficiales.
La investigadora también expuso que el color original de la fachada de la casa fue otro descubrimiento, que con apoyo de material bibliográfico y trabajo físico se recuperó y restauró, de forma tal que el resultado muestra la imagen arquitectónica al gusto de Hemingway, como él la vio por última vez.
La antigua casona donde el novelista pasó largas temporadas desde 1939 hasta que murió en 1961 está ubicada en el barrio de San Francisco de Paula, a unos 15 kilómetros del centro de La Habana, y es visitada diariamente por varios centenares de turistas.
El museo conserva más de 22.000 piezas, entre libros, fotos, filmes, trofeos de caza, discos, armas, objetos deportivos y de pesca, entre otros objetos personales y documentos del autor.