22-M: Elecciones municipales - Galicia
martes 03 de mayo de 2011, 16:03h
Actualizado: 05 de mayo de 2011, 21:46h
- Galicia -
Primer examen para Núñez Feijóo
Ernesto S. Pombo
Nada más poner un pie en Pontevedra, Mariano Rajoy lanzó el reto: Que gobierne la lista más votada. Los diez mil fieles que abarrotaban la plaza de toros jalearon la iniciativa del líder popular. Y volvieron a hacerlo cuando el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, desacreditó las coaliciones entre socialistas y nacionalistas, asegurando que "los que pierden gobiernan ciudades con dos alcaldes". Es el mensaje que tratan de transmitir los populares de Galicia. Las coaliciones municipales de PSdG y BNG acaban convirtiéndose en dos gobiernos paralelos.
Y es que los populares son conscientes de que pueden ganar las elecciones en todas las grandes ciudades de Galicia, con la excepción de Lugo donde el liderazgo de López Orozco parece estar fuera de toda duda, y no gobernar en ninguna. Y que lo mismo puede ocurrirles en decenas de municipios pequeños y medianos si, nuevamente y como es previsible, socialistas y nacionalistas prolongan los acuerdos que mantuvieron en los últimos cuatro años.
Desde su llegada a la presidencia de la Xunta de Galicia el apoyo a Núñez Feijóo no ha hecho más que aumentar. Hasta el extremo de que las encuestas le otorgan hoy cuatro escaños más de los que logró hace dos años. El declive del partido socialista, con serios problemas internos, facilitaría esos buenos resultados que, no obstante, no parece que vayan a producirse el próximo día 22.
Porque dejando a un lado la ciudad de Lugo que se antoja inalcanzable para los populares, las batallas que se libran en las otras grandes capitales sólo parece que pudieran inclinarse del lado popular en los casos de Vigo y Ferrol. Y aún así, según las últimas encuestas, con grandes dosis de optimismo. A Coruña, Ourense y Santiago, con alcaldes socialistas y Pontevedra con nacionalista, semejan fuera del alcance del PP, mientras que en Vigo la disputa de un concejal decidirá si continúa Abel Caballero o le devuelve el mando a Corina Porro. Lo mismo que en Ferrol, donde la intención de voto del PP sube espectacularmente, sobre todo, tras los enfrentamientos públicos entre socialistas.
Es cierto que los populares sustentan sus esperanzas de mejorar los resultados anteriores de 2007 en un electorado más fiel que el de socialistas y nacionalistas, aunque los primeros apelen a un importante plus de resistencia y los segundos destaquen su tendencia a la estabilidad. Pero esa fidelidad de los populares puede resquebrajarse en determinados feudos, sobre todo tras los últimos escándalos protagonizados por algunos de sus más significativos líderes.
Es el caso de la "Operación Orquesta", una investigación que sacó a la luz una red de presuntas prácticas corruptas en la adjudicación de obras en la Costa da Morte. O de los tránsfugas que han sido incluidos en las listas de los populares de Pontevedra. O las denuncias de favoritismo hacia cargos públicos y candidatos populares, o por coacciones y amenazas a candidatos socialistas, en la provincia de Ourense.
Porque la provincia de Ourense es uno de los quebraderos de cabeza de Núñez Feijóo. La familia Baltar, el padre desde la presidencia de la Diputación y el hijo desde la presidencia del partido, hacen y deshacen a su antojo tras lograr imponer su candidatura a la oficial, en el último congreso. Hasta mil cien personas, candidatos y familiares de candidatos del PP, trabajan para la Diputación turnándose con contratos temporales. Y hay miembros de las listas que compaginan los mítines con las pruebas de acceso al ente provincial. Es la misma historia de hace décadas que se repite inexorablemente.
Por eso, y aunque lo nieguen con rotundidad, los dirigentes gallegos del Partido Popular no contarían como un gran fracaso la pérdida de la Diputación ourensana. Las ocurrencias de los Baltar les resultan demasiado pesadas. Sí lo harían con la de Pontevedra. Y convertirían en un éxito extraordinario recuperar las de A Coruña y Lugo, lo que tampoco se debe descartar.
Puede que la buena valoración y la capitalización de la gestión de la Xunta no le reporten a Núñez Feijóo unos resultados acordes el próximo día 22. Y puede que hasta sienta una sensación de impotencia y fracaso porque habiendo sido las populares las listas más votadas, se vean abocados a permanecer en la oposición. Puede también que Alberto Núñez Feijóo no alcance el aprobado en su primer examen en las urnas tras su llegada a la presidencia de Galicia. Por eso se han lanzado en tromba con una única idea: Que gobierne la lista más votada. Sólo eso podría ayudar a que Feijoo aprobase con nota su primer examen.
Ernesto S. Pombo
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