OPINION/Victor Gijón
Cambios en el debate de investidura
martes 26 de junio de 2007, 17:43h
Actualizado: 19 de septiembre de 2007, 18:32h
El debate de investidura del Presidente del Gobierno de Cantabria se celebra por primera vez de acuerdo con el nuevo Reglamento, aprobado por unanimidad en la pasada legislatura. La principal novedad es que las respuestas al discurso del candidato no se producirán de inmediato, sino transcurridas al menos 18 horas, lo cual nos lleva a un debate de dos días, con la votación en la segunda jornada.
El debate de investidura del Presidente del Gobierno de Cantabria se celebra por primera vez de acuerdo con el nuevo Reglamento, aprobado por unanimidad en la pasada legislatura. La principal novedad es que las respuestas al discurso del candidato no se producirán de inmediato, sino transcurridas al menos 18 horas, lo cual nos lleva a un debate de dos días, con la votación en la segunda jornada. Es una medida que pretende favorecer a la oposición, que así cuenta con mas tiempo para preparar al respuesta. Habrá que ver si eso es así, o, como ha venido siendo norma, los que se oponen largan un discurso enlatado, previamente condimentado y aderezado, que poco o nada tiene que ver con la intervención del candidato. Espero, así mismo, que, sin menoscaba del derecho a opinar de todos, no se aproveche la ocasión para hacer el debate fuera del Parlamento, eligiendo el de papel, donde el PP, que volverá a ser oposición, se siente que juega casa. La segunda novedad es que la votación tendrá hora y fecha, con lo cual quien quiera seguirla en directo podrá hacerlo --es pública-- con las normas y restricciones, por limitación aforo, que la presidencia de la Cámara tenga a bien establecer. Otra de las novedades del nuevo Reglamento es que establece la posibilidad de interpelar directamente al presidente en casa sesión parlamentaria, en un formato similar al del Congreso de los Diputados. Ello conferirá dinamismo al funcionamiento parlamentario y posibilitará que los temas de ‘candente actualidad’ se aborden de inmediato. Y, entonces, a lo mejor, cesan esos interminables debates en los medios de comunicación sobre temas que parecen sustanciales, pero que luego se despachaban parlamentariamente con faenas de aliño. Gana espacio la oposición, sin duda, pero también se obliga a hacer la contra de otra manera. Sin ventajismo ni campañas de acoso en la prensa amiga.