La eliminación de Chirivito
martes 10 de mayo de 2011, 13:52h
Actualizado: 11 de mayo de 2011, 21:53h
La eliminación de Chirivito en el Gran Premio Nacional, por la necesidad de que esa carrera sea el soporte de la Lototurf y tenga sólo doce participantes ha encendido, una vez más, la polémica entre los aficionados al turf. Esta decisión de HDLZ, forzada por el hecho de que ninguna de las otras cinco carreras del programa tenía doce participantes, deja en el box a un caballo en una prueba clásica que ya nunca volverá a correr. ¿Por qué?
Lo primero es evidente. Nunca, nunca, nunca se debió llegar a esta situación. Un caballo cuesta mucho mantenerlo y la ilusión de todo criador y propietario es ver a su caballo en este tipo de carreras. El Gran Premio Nacional es una de las más importantes del calendario y en este aspecto, repito, nunca debió eliminarse a ningún participante. Chirivito es compañero de cuadra de Eltso, uno de los favoritos, y tenía su papel en la carrera, digo esto porque según he podido comprobar en el twitter de su propietario se intuían desde ayer que Chirivito se quedaba fuera de la carrera si se aplicaba, como se esperaba, la norma de descalificar al caballo con menos dinero ganado. Y así ha sido por desgracia para el turf, la cría y su propietario y el entorno del caballo.
Desde hace algún tiempo, como se ha escrito en diferentes medios, la relación entre HDLZ y SFCCE es más que tensa. La nueva dirección, ya lleva casi dos años, en el organismo rector de las carreras ha tratado de recuperar su terreno en decisiones como la disposición de los Comisarios de Carreras, Jueces, Veterinarios que antes iban ligados a los Hipódromos y que ahora dependen de la SFCCE. Esto no sería un problema sino hubiera entre ambos una relación tan inexistente como la de tener que recurrir a un mediador para haber aprobado, entre otras cosas, el programa de primavera. Son dos polos opuestos.
Antes, como puedes leer en Diario Crítico, en esta misma situación se hubiera tal vez reabierto el plazo de matrículas para que algún preparador amigo inscribiera a su caballo ‘de clavo’ en alguna carrera y llegar a los doce para poder componer una Lototurf ‘ficticia’ con posible retirado de viernes y que en el Nacional corrieran los trece. De hecho, se reabrieron los reenganches para el premio San Isidro (Beroa se inscribió así) pero faltó el caballo número doce.
Esta fórmula, criticada con razón, es ahora más complicada ya que al control veterinario de la SFCCE se une la antipopularidad y juicio severísimo público en los foros a los profesionales o propietarios que ‘echan una mano’. Tramposos es lo más corto que se les llama. Y tanto a profesionales como propietarios no están, con la que está cayendo, para recibir insultos cuando son decisiones en las que muchas veces juegan intereses que los aficionados desconocemos.
En ese empeño, legítimo, de SFCCE para investigar cualquier anomalía, parece más firme si esta huele a HDLZ. Tal vez así justifica su interés en recuperar funciones, que además no le fueron arrebatadas sino que las cedieron voluntariamente sus antecesores en el cargo y el porqué de su guerra. Me consta que la última fue hace dos semanas con una supuesta matrícula de clavo de un caballo Local Firefox para completar una Lototurf. La SFCCE no actuó porque no pudo demostrarlo, pero no le faltaron ganas. Ahora parece, desde fuera, que HDLZ al no tener ninguna carrera con doce caballos ha tirado de reglamento para que nadie le pueda acusar de nada. Lo malo que lo hace en un Gran Premio Nacional y priva a ese caballo de disputar una carrera única. Y ese es un perjuicio demasiado grande.
Hace tiempo mostré mi desacuerdo con SFCCE en las formas, aunque en el fondo pudiera tener bastantes argumentos a su favor. Además mantengo que, tanto unos como otros, reman en direcciones opuestas y que así el único camino es el naufragio.
No hay que olvidar ahora mismo que las carreras de caballos se mantienen en España gracias al apoyo de LAE y éste quién exige unas condiciones mínimas de participación para dar una subvención con la que se alimentan miles de familias. Esos mínimos en el número de partants son el verdadero problema y la causa de la eliminación del caballo. No es culpa de nadie. Y lo es de todos.
No quiero con ello caer en el síndrome de Estocolmo (en el Hipódromo podríamos decir síndrome Sarasola) y decir que todo vale mientras haya carreras, pero lo que es difícil es que, aunque canallada (copiright de GTTurf), la decisión de retirar a Chirivito podría ser hasta más ética para el apostante que meter un caballo o dos de clavo en alguna otra carrera. Lo que ocurre es que una vez más no ha habido cintura. Ni capacidad para reaccionar ante un imprevisto. Dar partant sin posibilidad de juego podría haber sido una solución y más con un caballo de su misma cuadra.
Esta es al menos mi opinión sobre un tema en el que vamos a tener polémica en los próximos meses, ya que el ampliar las jornadas en otros Hipódromos (la SFCCE ha tratado de potenciar Antela y ha facilitado el acuerdo con PMU en Lasarte aun a costa de que el antidoping se haga en Francia), que en condiciones normales sería algo maravilloso para todos los profesionales, puede convertirse en un boomerang para el turf . La crisis ha retraído la inversión en caballos en los últimos años y nos podemos encontrar con bastantes problemas para dar carreras con 12 participantes o con más de cinco como se precisa para que forme parte de la Quíntuple.
Considero un error debilitar el objetivo común tanto de los Hipódromos como de la SFCCE. Son necesarios y están obligados a entenderse. Y los Hipódromos, con Madrid a la cabeza, han de tener la complicidad de la SFCCE sin que eso signifique el 'vale todo'. Esta guerra, esta separación debilita al turf y por ende a ambos. Si LAE se cansa de la subvención o no la otorga porque no hay caballos para la apuesta exterior es un hecho que HDLZ, como motor del turf nacional, estaría cerca de la desaparición. Si los Hipódromos empiezan a dar carreras con seis caballos apenas habrá juego interno. Si no hay juego hay pérdidas. Si hay pérdidas no hay pagos. Si no hay pagos los propietarios se irán. Si se van los propietarios se terminan las carreras. Y si se terminan las carreras...
Las carreras de caballos estuvieron nueve años en el abismo. Ni el mundo ni la economía ni la ganadería de este país se detuvo, ni miró por nosotros. Nos jodió a los aficionados que no aprendimos a valorar lo que sucedió y que seguimos pensando que las carreras de caballos le gustan al gran público como nos apasionan a nosotros. Que salimos diciendo, con razón, que lo de Chirivito es una canallada.