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ZP mete a Griñán en un lío

ZP mete a Griñán en un lío

lunes 13 de junio de 2011, 19:12h
Actualizado: 16 de junio de 2011, 23:44h
Todo parece indicar que Zapatero está dispuesto a adelantar a noviembre las elecciones generales. Como sea así, Pepe Griñán va a sufrir lo indecible. Le puede dar un infarto. En menudo cacao han metido al presidente andaluz. Lo dicho, Griñán pone un circo y le crecen los enanos. En estos momentos en los que la resaca del 22-M aun no ha sido digerida por las bases socialistas andaluzas que han visto como perdían poder no sólo en todas las capitales y grandes ciudades sino también en pequeños pueblos emblemáticos (Almonte, Alcalá de los Gazules, Antequera) donde  parecían tener patente de corso, meterse en un posible adelanto electoral no es lo más adecuado en estos momentos. Y mucho más si tienes en contra a los barones de varias provincias que están exigiendo responsabilidades por la debacle electoral del 22-M al "compañero" secretario general que fue quien apostó por unos nuevos candidatos desconocidos que se han visto vapuleados en las urnas. Si a todo ello le sumamos que las bases de Izquierda Unida han decidido desobedecer a sus líderes y romper culaquier lazo de unión con los socialistas, dándole medio centenar de Alcaldía, por acción u omisión al PP, apaga y vámonos. Por muchas promesas que le haga Diego Valderas a Griñán, me parece a mí que el pacto postelectoral PSOE-IU en Andalucía, que es lo único que le posibilitaría salvar los muebles y conservar la Presidencia de la Junta, está cada día más lejos. La Ejecutiva Regional del PSOE-A se encuentra en estos momentos más perdida que el barco del arroz. Ni el capitán Pepe Griñán ni la contramaestre Susana Díaz saben qué hacer para enderezar el rumbo que los lleva directos al centro del huracán. Con Cádiz en total rebeldía liderada por el ex consejero chavista Luis Pizarro; con Almería sin ejecutiva por la dimisión del secretario general, Diego Asensio, el todopoderoso Martín Soler y casi todos sus integrantes y controlada por una gestora dirigida por el onubense Javier Barrero; con Jaén haciendo la guerra por su cuenta teledirigida desde Madrid por Gaspar Zarrías; con Málaga cabreada or el ninguneo de Sevilla, y con Granada hundida en la miseria tras perder los socialistas la Diputación Provincial, a Griñán sólo le quedan el control de Córdoba y Huelva. Porque en Sevilla tampoco están las cosas muy claras. Griñán cuenta con el apoyo del secretario general de los socialistas sevillanos, José Antonio Viera, pero éste cada vez está más contestado dentro de su partido y no son pocas las voces de señlados dirigentes sevillanos que piden su inmediato relevo por su más que supuesta implicación en el turbio asunto de los EREs fraudulentos. Vamos, que las cosas no están como para preparar unas elecciones en cuatro meses y acabar en noviembre con un grupo de poco más de treinta diputados en el Parlamento andaluz. Griñán sabe que la ola azul que se levantó el 22-M va a seguir creciendo al menos hasta finales de año y por eso ha confesado repetidamente que su Gobierno agotará la legislatura. Ese es su deseo esperando que las cosas en la maltrecha economía española comiencen a mejorar en 2012. Pero ya se sabe que lo que desa Griñán pocas veces se cumple. La última reunión que mantuvo con Pérez Rubalcaba en la sede del PSOE-A, en la sevillana calle de San Vicente, fue a cara de perro. El candidato "in pectore" a la Presidencia del Gobierno le pidió explicaciones al presidente de la Junta y secretario general de los socialistas andaluces sobre el descalabro electoral en Andalucía y le exigió que se pusiera las pilas para remontar cuanto antes la tendencia a la baja que auguran los sondeos. Es posible, por lo tanto, que Pepe Griñán se vea obligado a seguir los pasos que dé el Ejecutivo de Zapatero y adelantar también las elecciones andaluzas a finales de noviembre, aunque este panorama no le guste ni un pelo. Lo dicho, Zapatero vuelve a meter a Griñán en un lío del que no sabe cómo va a salir. Su apuesta por agotar la legislatura y acudir en solitario a las urnas en marzo de 2012 es bastante arriesgada. Por primera vez en más de veinte años, los comicios andaluces se celebrarían, tal y como ha pedido reiteradamente la oposición, separados de las generales, pero esa apuesta tiene también un alto riesgo. Si, tal y como siguen augurando los sondeos, el PSOE pierde y Javier Arenas consigue hacerse con la Presidencia de la Junta, Griñán no podría evitar que su propio partido le diera la patada y pusiera fin a su ya larga trayectoria política. Repito, un verdadero lío.
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