Los verdaderos factores de poder como los Comités Cívicos, movimientos sociales, los moradores temporales del Palacio Quemado y los Prefectos de la Media Luna, con el pedido de ampliación del plazo de funcionamiento de Asamblea Constituyente, van a estar muy activos a partir de ahora, por lo que seguramente efectuarán un conjunto de propuestas que van a versar sobre la pervivencia misma de la Asamblea reunida en Sucre.
Se percibe que no hay un pleno acuerdo sobre la ampliación, porque el tema de fondo no es ése, por encima de él está cómo se pueden aproximar visiones dispares y cuál el escenario adecuado para ello, hasta hace pocos meses atrás el último espacio democrático destinado a tal fin sin lugar a dudas era la Asamblea, pero ahora ha sido puesta en duda esa posibilidad por varias razones que son atribuibles a los partidos políticos o agrupaciones ciudadanas que tienen representación en la Asamblea.
Todos utilizaron la Asamblea para el discurso pero nadie valoró el valor de la misma, por ejemplo en los cálculos, sobre todo del MAS, no se incorporó la necesidad de que en un evento de tal magnitud no basta una elección de ciudadanos de los círculos corporativos que le de un amplio espectro de representación a los sectores sociales -porque si algo tiene la Asamblea es que es representativa de variados sectores- sino que se permita que personas con puntos de vista debidamente elaborados, producto de la academia o de la experiencia tengan un sentido de lo nacional y que puedan contribuir a refundar el país, que fue además una promesa gubernamental largamente difundida.
Lastimosamente los Asambleístas se perdieron en el maraña administrativa, que dicho sea de paso es pésimamente conducida, de emborracharon con el pequeño poder que acumularon sin asumir que su labor podría ser histórica si miraban más allá de sus bolsillos, con tal motivo muchos otros se obnubilaron con comportamientos triviales y poco éticos.
Otros, tal vez los más que asistieron a Sucre, lo hicieron con un espíritu lleno de patriotismo y deseos de hacer lo que el país necesita, pero no pudieron desarrollar todas sus potenciales debido a la imposición abusiva y amedrentadora de la consigna que reemplazo a la reflexión y al deseo de construir consensos.
Por supuesto que sería injusto sostener que este comportamiento llega a todos los Asambleístas, por el contrario hubo un reducido grupo que hizo variados como desesperados esfuerzos porque la cosa funcione bien, pero fueron aplastados por la fuerza del discurso fácil, el adjetivo grosero o por el complejo no superado de que ahora ellos no tienen derecho a nada.
A estas alturas el grado de autodeslegitimación de los asambleístas es muy grande, por lo que la ampliación o nó de los debates estará condicionado por todos estos elementos.
Varias son las percepciones de la ciudadanía, pero la que mayor cuerpo va tomando es que la Asamblea Constituyente debe concluir el próximo 6 de Agosto en el estado que esté la redacción del Nuevo Texto Constitucional; otros como los Comités Cívicos plantean que debe efectuarse una consulta al Tribunal Constitucional y el pueblo boliviano y si no se dicta la ley de ampliación en el parlamento antes del 6 de agosto y previas las consultas dichas, se desconocerá toda determinación que se apruebe porque consideran que estaría al margen de la ley; es posible que los menos estemos de acuerdo con que se otorgue por el parlamento una prórroga con plazos adecuados, pero bajo la responsabilidad de los Asambleístas de que no pueden reunirse para lo mismo, pues sería muy grave para la democracia y el país que una vez prorrogado su mandato, el próximo 14 de diciembre estemos en las mismas.
Los días que vienen serán definitivos para la decisión final y tal vez para la suerte de la democracia en Bolivia.
Sucre, 6 de julio de 2007