Una diferencia ¿importante?: 0,23
domingo 18 de septiembre de 2011, 22:55h
Cuando un escalador pierde los apoyos y se desliza hasta quedar colgando únicamente de la cordada que le une a su compañero, éste sí bien asido, dice la norma no escrita que aquél debe cortar la cuerda y precipitarse él solo al vacío porque de lo contrario caerán ambos.
No me he visto en la situación, pero la terrible imagen me permite una comparación dolorosa con la situación actual. Grecia es el escalador que ha perdido los apoyos y su persistencia está poniendo en peligro al resto de Europa, principalmente a España e Italia. Hablo de un país por el que siento respeto y admiración por su historia.
Los gobiernos de Karamanlís II falsearon las cuentas nacionales durante años y nos hicieron creer a todos que su déficit era del 3.7% cuando la realidad era que superaba el 12.5%, una cifra formidable para las exigencias europeas. Supongo que los griegos tendrán un sistema legal en el que la falsedad en documento público y a nivel del poder ejecutivo estará gravemente penada.
Karamanlís consiguió convencer a Goldman Sachs para que le ayudara a re-emitir la deuda real en derivados financieros. GS diluyó la deuda en productos complejos que no requerían la supervisión de Bruselas y la re-emitió en moneda distinta al Euro, fundamentalmente en yenes.
Es un país que ha tenido mala suerte y que ha sido gobernado por un sinvergüenza y los 40 ladrones. La justicia debería actuar.
Grecia está en bancarrota y nuestros gobernantes tienen horchata en las venas. Cuando se acordó el rescate de Grecia en el 2010 se estableció que en 2011 Grecia debería captar de los mercados el 50% de sus necesidades financieras y en 2013 el 100%. Por supuesto, ya entonces -¡hace un año!- estaba claro que Grecia no iba a poder pagar.
Nuestros gobernantes, movidos vaya Ud. a saber por qué hado, se comportaron con Grecia como los vendedores de Freddie Mac y Fannie Mae con los Ninjas del Mississippi y le concedieron unos créditos (ayuda o rescate, pero créditos a devolver después de todo) que era imposible que devolviera. La gran diferencia es que Freddie Mac y Fannie Mae no eran los que prestaban el dinero, solo eran comisionistas de los bancos.
Grecia tiene una posibilidad y los demás también. Hay que cortar la cuerda de Grecia. No es necesario expulsarla del euro, inventemos una suspensión temporal, un período de vacaciones de la divisa, un castigo sin cenar durante una semana. Grecia debe volver al dracma, devaluar su moneda, renegociar con sus acreedores –que son muchos- y centrarse en la vía del crecimiento industrial y turístico. Y meter en la cárcel a Karamalís II y sus huestes.
Europa debe soltar lastre y actuar sobre la moneda a velocidad del rayo: las exportaciones son en este momento vitales y es necesario reforzarlas y abaratarlas para los mercados internacionales y poder ser competitivos con chinos, indios, taiwaneses… Hay que ser austeros, sí, y no estaría mal moderar la moneda frente al yen y al dólar, sí, porque crecerán nuestras exportaciones y se activará la maquinaria productiva en el país y bla bla bla. Es como el cuento de La lechera, pero peor: no solo no tenemos cántara, es que la debemos.
Es necesario reactivar el empleo y el consumo y las propuestas estadounidenses son aplicables, amoldables, versionables, adaptables a la situación productiva y financiera de Europa. A ellos les ha funcionado su receta con el mismo éxito que a nosotros la nuestra. ¿Y si las mezcláramos?
-- Ah, ah, qué fácil, y la inflación?
Sí, en Europa necesitamos una inflación baja y USA puede permitirse el lujo de una inflación un poquito más alegre. A la inflación debemos oponer su beneficio: mayor consumo y, por tanto, el sistema se mueve. De nada sirve una inflación baja si no hay consumo. De hecho, llegaríamos a una deflación.
Necesitamos un macro acuerdo Estados Unidos – Europa.
Europa debe plantearse un mix de soluciones entre las propuestas por EEUU y las de Merkel, Schnauber y Rampuy. Lo cierto es que no hablamos de grandes diferencias: se trata de dos PIBS similares en tamaño y comportamiento y sí las medidas de Europa han conseguido algo, las de los yanquis tampoco se han quedado atrás. Así, el crecimiento esperado por USA es de 2,68% frente al 2,15% de la UE. Siendo los números tan parejos, tal vez algunas de las soluciones yanquis nos ayuden y algunas de las nuestras les ayuden. ¿No es posible encontrar una receta global para este desastre global?