El agua es una materia prima fundamental en la industria: entra en el proceso productivo, se ensucia y sale hacia las depuradoras... Pero no todos los residuos pueden ser eliminados. Ese es el gran reto: conseguir la reutilización de un bien tan escaso. La tecnología tiene las respuestas.
El pasado año, 79 depuradoras de la región recibieron 635 vertidos tóxicos. Las empresas, en especial industrias como la papelera, la farmacéutica, la alimentaria o las artes gráficas, utilizan grandes cantidades de agua para elaborar sus productos. Si los técnicos, tras analizar una muestra, encuentran un contaminante no autorizado en el agua, buscan el origen y lo comunican a la Consejería de Medio Ambiente, que es la que tiene potestad para actuar. Y la ley prevé tanto sanciones como un sistema tarifario que incrementa el coste de la depuración según la toxicidad del vertido, según el principio de que "quien contamina, paga".
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Claro que no todas las empresas se lo pueden permitir, y que un abuso de este principio podría conducir a un pernicioso "quien paga, tiene derecho a contaminar". Algunas grandes compañías tienen sus propias instalaciones depuradoras; otras recurren a los servicios de otra empresa especializada para hacerlo. El problema surge en las pymes, que no solo tienen dificultades para afrontar el coste de la externalización de la limpieza de sus aguas, sino que muchas veces no pueden diagnosticar la composición de sus efluentes para aplicarles el tratamiento adecuado.
En este sentido trabaja la Red Madrileña de Tratamientos Avanzados de Aguas Residuales con Contaminantes no Biodegradables (Remtavares), coordinada por José Aguado, investigador de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). En ella participan grupos de cuatro universidades madrileñas (la URJC, la Autónoma, la Complutense y la de Alcalá de Henares) que, "en lugar de trabajar cada uno por su lado, colaboran tanto en el intercambio de conocimientos como en el de material para la investigación", según Aguado. "A veces, los investigadores obtenemos resultados científicos muy valiosos, pero que nunca llegan a tener una aplicación. Por eso es tan valiosa esta iniciativa", prosigue.
También consiguen sacar más partido al material necesario para la investigación. La Universidad Rey Juan Carlos dispone de una planta semiindustrial de depuración de aguas capaz de tratar el agua equivalente al que generaría una población de 4.000 personas. Hoy no solo sirve para depurar las aguas del campus, sino que los investigadores del resto de las universidades integradas en Remtavares pueden utilizarla para probar sus tecnologías.

Remtavares es una de las redes que aglutinan a los grupos de investigación que trabajan en una misma línea que existen en la Comunidad de Madrid. El potencial es enorme: 17.000 personas, repartidas en 5.000 grupos, se ocupan de la I+D+i en la región. Otra ventaja de trabajar todos a una consiste en poder dar un mejor servicio a la sociedad. Dicho de otra forma: las empresas, en este caso las pymes, se benefician de los avances científico-tecnológicos de Remtavares.
La red ofrece un servicio de asesoramiento para que las pymes que produzcan aguas residuales no biodegradables puedan aplicar el tratamiento más eficaz y económico. Algo así como "límpielo usted mismo", pero con la ventaja de contar con un grupo de expertos dispuestos a solucionar todas las dudas. Ellos mismos analizan las muestras y elaboran un informe adecuado para cada caso. Y, muchas veces, merece la pena: esas aguas pasan de ser un problema medioambiental (problemas sanitarios, corrosión de tuberías...) a resultar rentables para quien consiga reutilizarlas. "Por ejemplo, en el caso de empresas que realizan sistemas de recubrimiento con oro, podrían recuperar el metal que quedara en las aguas que ahora desechan", dice Aguado.
De momento, Remtavares, en colaboración con la Cámara de Comercio, está organizando sesiones informativas con pymes por sectores de actividad para ofrecerles su asesoramiento e informarles de las posibilidades que ofrece la tecnología para tratar las aguas residuales. "Ya hay algunos sectores interesados e, incluso, hemos empezado a trabajar con una pyme que se dedica a las artes gráficas", comenta Aguado. "Esperamos que pronto sean muchas más".