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Off the record

LA CONQUISTA DE LOS MERCADOS GLOBALES

En vísperas de la pausa estival se ahonda la paradoja. Mientras el peso político de España en el escenario internacional se deteriora más y más, y desciende a niveles hace largo tiempo olvidados, el empresariado español sube y sube en le estimación de los mercados globales. Los empresarios españoles están de moda, pero también nuestros ejecutivos y profesionales, y en prácticamente todos los sectores vitales de la actividad: la energía, las finanzas, las infraestructuras y las tecnologías de vanguardia.

Iberdrola, de la mano de Sánchez Galán, sigue un asombroso crecimiento hacia los primeros puestos del sector más estratégico del momento, que es la energía.

Las grandes constructoras españolas, con los Del Pino, los Entrecanales, las Koplowitz, Villar Mir, Florentino Pérez, Fernando Martín, etc., desarrollan negocio por todas partes de Europa y América, lanzan sondas a los mercados emergentes de Asia y están abocadas a realizar la parte del león de las gigantescas actuaciones de infraestructuras que cambiarán, del infierno al cielo aunque haya por delante un largo purgatorio, el horizonte de África.

El Santander, la extraordinaria obra financiera de los Botín, se dispara hacia más de 100.000 millones de euros de valor, con lo que se convertirá en una de las diez empresas más importantes de Europa.

UN PAÍS DE DIRECTIVOS Y EMPRESARIOS


Decía Margaret Thatcher que veía el Reino Unido como “un gran país de comerciantes”. La modernización de España ¿nos conduce a ser un país de grandes directivos y empresarios? Desde luego, no son sólo los de siempre. Surgen nuevos asombrosos creadores de empresas, soñadores con los pies bien puestos en el suelo, como Amancio Ortega (Zara, hacia un liderazgo global en la confección) y José Ramón García (Bluesens, la fabricación de dvds, mp3, navegadores, entrada a fondo en China y compitiendo ya por todo el mundo nada menos que con Sony, Apple, etc.)

Me traslada su reflexión un antiguo y muy querido embajador de Estados Unidos en Madrid: “Curiosa situación. Hace apenas medio siglo España no contaba, o apenas contaba, en el mundo de las finanzas y los negocios. Vino luego el extraordinario éxito político de la transición. Políticamente tocaron ustedes el cielo con las manos, y eso ayudó sin duda a dar otra vitalidad a su actividad económica. Tanta, que ahora la debilidad política no frena la creatividad y potencia financiera y empresarial”.

LOS RUMORES EN TORNO A PIZARRO


Es cierto que Manuel Pizarro supo hacer una defensa “política” de los intereses de los accionistas de ENDESA. Frente a la perceptible concertación de empresarios y políticos, bajo el paraguas del entonces ministro Montilla, para quedarse con ENDESA prácticamente regalada, el terco y duro Manuel Pizarro enarboló incluso físicamente la Constitución.

De nada valieron amenazas, conspiraciones, intimidaciones y vergonzosos espionajes para apartarle de su determinación de ser fiel a su compromiso con los inversores. Al final del final, ENDESA caerá bajo el control del Gobierno italiano, por vía de ENEL, pero al menos los accionistas habrán recibido un precio justo por su inversión.

De ahí a presumir un paso de Manuel Pizarro a la actividad política media un largo camino que es dudoso que quiera recorrer. España, como cualquier país, necesita las dos cosas: líderes políticos y líderes empresariales. Cierto que de lo primero anda escaso el mercado interior, y de lo segundo empezamos a estar afortunadamente sobrados.

¡ES LA ECONOMÍA, TONTO!


Es lo que dijo públicamente Clinton a Bush padre, antes de vencerle contra todo pronóstico. Quien puede saberlo me asegura que Pizarro es consciente de que se ha convertido, dentro y fuera de España, en un líder empresarial de primer nivel.

Le van a sobrar las ofertas al combativo aragonés si, como parece inevitable tras la OPA, los nuevos dueños de ENDESA necesitan alguien con menos liderazgo, más flexibilidad y sobre todo, menos conocimiento de ciertas realidades. “Quien añade conocimiento, añade dolor”, es sabido.

Pero, hay un pero… y es que para ser vicepresidente económico conviene ser diputado. ¿Rechazaría Pizarro una oferta firme de conducir algo de lo que sabe tanto como la economía española? ¿Es lo que puede llevarle a las listas del PP en las elecciones del próximo marzo?

Cada vez se pone más complicado el ajedrez interno del PP. Mariano Rajoy puede estar mucho menos en Babia de lo que pretenden sus enemigos, los de fuera y los otros. Dejemos este interesante tema para mañana.
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