El artista actuó el martes en el mayor escenario instalado en la isla hasta la fecha, con 200 metros cuadrados y una potencia de 120.000 vatios de sonido.
La actuación empezó poco después de las 10: 30 y Bosé repasó los éxitos más significativos de su carrera discográfica generando muestras de gran entusiasmo y entrega entre los asistentes. Sin embargo, todo se giró en su contra cuando se retiró del escenario.
Algunos espectadores, indignados por la escasa duración del concierto y el precio de la entrada --30 euros-- le dedicaron cánticos como "manos arriba, esto es un atraco". "Indignante, vergonzoso y estafa" fueron otros los calificativos repetidos por los 4.000 fieles.
Miguel Bosé reaparecía ayer en Maó después que la afonía que padecía le obligara a suspender cuatro conciertos de su gira 'Papitour'. La próxima actuación de Bosé está prevista para pasado mañana viernes en la ciudad deportiva de Alicante.