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Cara y seca de una misma moneda

Cara y seca de una misma moneda

martes 04 de septiembre de 2007, 14:18h
Actualizado: 19/09/2007 18:26h
Este fin de semana un mismo hecho se repitió en dos de nuestras provincias, Córdoba y Santa Fe eligieron nuevas autoridades.

Este hecho que por nuestra historia cobra un significado cercano a lo festivo, lamentablemente nos dejó a medio camino.

Terminados los comicios en ambas provincias se vivieron momentos opuestos: Santa Fe mostraba de manera adulta que nada está dicho hasta tanto no se haga el escrutinio correspondiente, en Córdoba, otro era el planteo, dos de los candidatos se adjudicaban el triunfo, uno con entusiasmo, el otro con timidez y con dudas sobre la transparencia del recuento de votos.

El tiempo transcurría, desde Santa Fe los pasos que marca la ley dejaron al descubierto de manera transparente la verdad: el Doctor Binner había sido electo como nuevo gobernador y recibía las felicitaciones de quien había sido hasta ayer su contrincante.

Córdoba mostraba un panorama sombrío y grotesco.

Schiaretti hablaba de siete puntos de diferencia a su favor, lo hacía aún con las urnas cerradas, sin ninguna vergüenza se coronaba como ganador menospreciando la tarea de las autoridades de mesa y sus fiscales, que  en definitiva debían dar cuenta de la verdad por haber sido asignados para ello.

Juez, el otro candidato, intentaba responder al reto de su contrincante, y entonces contraatacaba con cifras que lo daban como ganador.

Lo cierto es que en medio de esta maraña de declaraciones cruzadas, del escrutinio nada se decía, sólo se hablaba de encuestas y encuestadores, como si ellos fueran los únicos electores.

El resto del país miraba con asombro y expectativa este acontecimiento, más cercano a un sainete que a  aquello que es, sin duda alguna el acontecimiento más importante en la vida democrática del ciudadano común: el de elegir a quien deberá gobernarlo.

Las encuestas, otra vez intentaban ocupar el espacio de la verdad y ante su impotencia buscaban llenarla de sombras.

El transcurrir de las horas hacía inevitable el dar una respuesta, nadie podía creer que en una ciudad como Córdoba capital, el escrutinio llevara tanto tiempo, más tiempo que el que comprometió la elección de autoridades en la capital del país, ya se hablaba de maniobras espurias, de artilugios para cambiar resultados, de fraude.

Dolorosamente otra vez alguien deberá asumir la responsabilidad de gobernar  teniendo sobre su espalda la pesada carga del descreimiento y la duda sobre su honorabilidad.

Las encuestas otra vez respondieron a sus amos aquello que sabían querían escuchar, penosamente los índices ocupaban el espacio protagónico de la verdad, una verdad que sabe esperar y que por más esfuerzo que hagamos siempre alcanza la luz.
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