Méritos deben de tener, y por eso, naturalmente, los ascienden. Primero fue el coronel Pedro Laguna Palacios, que el 11-M era el jefe de la Comandancia de la Zona, y, por tanto, máximo responsable de las Comandancias de Oviedo y de Gijón.
Ostentando ese cargo, Laguna reconoció haber archivado la nota de 27 de febrero de 2003 remitida por la Unidad Central Operativa (UCO), en la que se pedía colaboración para investigar una supuesta red de tráfico de explosivos, de la que se que se suponía que querían dar salida a unos 150 kilos de dinamita (otras informaciones de confidentes, llegadas a partir de 2001, hablaban de hasta mil kilos y con un guardia civil de 'transportista', todo ello en conocimiento del capitán Pedro Amable Marful, responsable de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Oviedo).
Nada de eso, en fin, importó y Laguna fue nombrado por el Gobierno socialista general de Brigada responsable de la Jefatura de Castilla y León, mientras que el capitán Marful sigue mandando la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Comandancia de Oviedo.
Y ahora le ha tocado el turno del ascenso a teniente coronel al comandante Juan Miguel Jiménez García, que hasta ahora era jefe de Tráfico de Asturias -subsector que incluye a Cantabria- y que el 11-M era jefe de Operaciones, inmediatamente después del ‘depurado’ jefe de la Comandancia de Gijón, teniente coronel Rodríguez Bolinaga, y de quien dependían las unidades de Información y de Policial Judicial de Gijón.
Al ascender a teniente coronel, Jiménez García está pendiente de nuevo destino, pero se ha hablado de dos posibilidades: la primera, que se vaya con su ‘jefe’ de entonces, el ahora general Laguna, para llevar la Jefatura de Tráfico de Castilla y León; la segunda, la Jefatura de Estudios y Enseñanza de la Agrupación de Tráfico.
Es verdad que Jiménez García quedó impoluto del 11-M, pese a que de él dependían las unidades de Información y de Policial Judicial de Gijón, ambas en aquel momento en manos del teniente Carlos Montero -era de Información, pero tomó interinamente el mando en Policía Judicial al quedar vacante-. Precisamente, uno de sus guardias de Información, Jesús Campillo, grabó en 2001, probablemente en la playa de Gijón, la famosa cinta al confidente Francisco Javier Lavandero Villalón, alias 'Lavandero', y que encontró “tirada” -es de creer- en noviembre de 2004 en un patio del cuartel de Cancienes el guardia David Robles.
Como se recordará, 'Lavandero' le decía a Campillo que el ex minero José Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro buscaban ya en 2001 vender dinamita y, también, alguien que les enseñara a montar bombas con teléfonos móviles. Terribles declaraciones, según se vería el 11 de marzo de 2004 con la masacre de Madrid.
Historias del pasado aparte, se habla del jefe del Sector Aéreo de la Guardia Civil de Canarias, comandante José María Tienda Serrano, como posible sustituto de Jiménez García al frente de la Jefatura de Tráfico de Asturias.