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CDC y UDC reafirman a Duran como candidato y Unió muestra 'respeto' al proyecto de Mas

CDC y UDC reafirman a Duran como candidato y Unió muestra "respeto" al proyecto de Mas

viernes 21 de septiembre de 2007, 14:09h
Actualizado: 22 de septiembre de 2007, 20:55h

CiU, la federación que agrupa a los nacionalistas moderados de Cataluña acaba de terminar su enésima crisis interna. Como siempre no se sabe quien ha ganado y quien ha cedido. La sensación es que el juego sumergido, las patadas bajo la mesa, han sido numerosas en este proceso.

Ahora bien, el presidente y el secretario general de CiU, Artur Mas (CDC) y Josep Antoni Duran Lleida (UDC), reafirmaron en un comunicado conjunto el acuerdo de que el líder democristiano sea candidato para las elecciones generales, y Duran mostró su "respeto" a la propuesta de Mas de refundar el catalanismo.

Es cierto que CiU admite "contradicciones públicas" entre las dos formaciones, pero asegura que ni CDC ni UDC querían "la actual situación", y,  en cualquier caso, Mas y Duran ratifican los acuerdos de su Comisión Ejecutiva Nacional del 23 julio "en cuanto a estrategia, programa y designación del candidato".

 La nota, firmada por ambos dirigentes, considera legítimo que "los perfiles propios sean subrayados" por parte de cada partido, porque eso "suma sensibilidades al proyecto común", y añade que la federación sólo puede entenderse como "fuerza mayoritaria que representa la centralidad".

 "Sin ésta, y sin hacer de la negociación y el pacto la garantía de progreso en los objetivos nacionales, sociales y económicos no se entendería que Convergència i Unió haya tenido la confianza de la ciudadanía" para ganar "todas" las elecciones catalanes y para ser "decisiva"  en la política española.

 El comunicado pide a toda la militancia y a los electores de CiU su colaboración para conseguir "el mejor de los resultados" en las elecciones generales, porque ese resultado decidirá "la capacidad de defensa de los intereses de Cataluña en Madrid" y será "fundamental para el futuro de la política catalana".

Lo que hay entre bastidores

Ahora bien, más allá de las notas de compromiso, cuando se pregunta a cualquier dirigente de uno de los dos partidos por la federación siempre ponen como ejemplo el matrimonio. Convergencia Democrática de Cataluña (CDC) y Unió Democrática de Cataluña (UDC) llevan 30 años de alianza y como muchos matrimonios a la pasión sigue la calma y al final la indiferencia.

Durante 30 años el barco de CiU lo comandaban tres personas: Jordi Pujol i Soley. El ex presidente, amén de otras virtudes, reúne características únicas: es nacionalista aunque nunca se ha definido como independentista, es católico y socialmente se situaría en el centro sin hacer ascos a tomar medidas unas veces liberales y otras socialdemócratas.

Como dicen algunos de sus colaboradores es democristiano sin estar en ese partido. Su persona era aceptada sin ningún problema por UDC, un pequeño partido catalanista, con fuerte raíz cristiana y con conexiones internacionales nada desdeñables. Además UDC  tenía el marchamo de haber sido un partido perseguido durante la república por cristiano, manteniéndose a pesar de todo fiel al gobierno. Con el franquismo fue perseguido por catalanista y demócrata.

Durante el gobierno de Pujol, CiU operó situándose en el centro de la escena política catalana y como fiel de la balanza en la escena política española. Unas veces sostuvo al PSOE y luego pactó con el PP.

La pérdida del poder en Cataluña ha cambiado las reglas del juego. CiU ya no está en el centro de la escena a pesar de haber superado sin un rasguño su paso a la oposición. Durán i Lleida, un político que siempre ha mantenido férreamente las esencias democristianas, ha evitado en el marco interior diluir UDC dentro de CDC mientras que en Convergencia ha querido siempre hacer un gran partido nacionalista integrando a los democristianos.

Lo que CDC, de la mano del heredero de Pujol, Artur Mas, se plantea al predicar ampliar los horizontes del catalanismo es arañar los pocos miles de votos que le han de permitir recuperar el poder con aportaciones de votantes republicanos moderados, socialistas desencantados de la era Montilla y otros. También quiere a UDC, pero dentro de este nuevo magma.

Duran i Lleida, desde la pérdida del poder autonómico ha visto como salida a la situación la implicación de los nacionalistas moderados en la política española, incluso asumiendo ministerios, no está de acuerdo en embarcarse hacia lo que considera radicalismo nacionalista. Por el contrario, los jóvenes turcos de CDC apuestan por el soberanismo y por volver la vista hacia Cataluña como prioridad.
Dicho en otras palabras, Duran quiere que la coalición se sitúe desde el centro hacia la derecha y opere también en España,  dentro de los límites constitucionales mientras que los nuevos dirigentes de CDC sitúan el partido desde el centro hacia una izquierda muy moderada y apuntan hacia la independencia como objetivo no explicitado nunca oficialmente.

Luego están las formas. El partido pequeño se siente a menudo ninguneado por el grande. Los de CDC acusan a sus aliados de moverse especialmente en busca de los cargos y de no aportar, incluso económicamente, lo mismo que luego exigen en otros campos.

A todo ello, en Cataluña el experimento del PP con Piqué ha sido un fracaso. El partido conservador se ha enrocado en sus posiciones de toda la vida, marcadas por la hostilidad al catalanismo y ello ha cerrado las puertas a UDC a un hipotético repliegue hacia su derecha manteniendo un pedigrí autonomista, en una maniobra parecida a la realizada en Navarra entre PP y UPN.

Duran ve como cada vez es menos joven promesa y se convierte en el senior de CiU. Perdida la esperanza de suceder a Pujol y con la perspectiva de pasar tiempo en la oposición,  observa en el ejercicio de CiU de un papel importante en la política española una salida para su partido y para él mismo.

Lo demás es conocido, UDC no quiere dar la espalda a Madrid y tampoco quiere perder peso en la coalición si esta se amplía. Tampoco le ha gustado nada a Duran enterarse por la prensa de que CDC quiere en el futuro hacer frente común en Madrid (otra vez la dilución) con los vascos del PNV y los gallegos del BNG que, dicho sea de paso, en el parlamento español van hacia donde les conviene.
La salida de tono de anunciar que no se presentaría fue quizás para Duran una forma de hacerse querer e intentar al mismo tiempo aguar el vino de lo que Mas planea con la refundación catalanista. Mas ha aguantado el órdago e incluso ha dado en público algún toque a sus socios minoritarios, lo que le ha consolidado a nivel interno.

Parece ser que la última pelea entre UDC y CDC no terminará en divorcio y que exteriorizar la crisis no ha beneficiado a los democristianos aunque nadie puede asegurar que un animal político como Duran no tenga una piedra escondida en la faja y dé una sorpresa en el momento menos pensado.

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