Existe el cine convencional. También hay cine adaptado para sordos e incluso para personas ciegas. Pero hasta este año Madrid no conocía el "cine para todos", aquel del que pueden disfrutar juntos plenamente los discapacitados y el resto de los ciudadanos. Una experiencia piloto demostró que la integración, también en el ocio, es posible.
No le gustó demasiado el argumento, pero disfrutó del cine como nunca. Luis Palacios, que no pisaba una sala desde su infancia, salió exultante de la proyección de 'Spiderman 3': "¡Me he enterado de la película!". Como él, numerosas personas con todo tipo de problemas de visión, así como sordos y otros discapacitados, supieron lo que era ver una película completa sin tener que preguntarle a nadie lo que estaba ocurriendo en la pantalla. Para algunos, sencillamente, fue la primera vez.

A finales de junio, los discapacitados madrileños tuvieron la oportunidad de compartir una tarde de cine con amigos o familiares sin discapacidad. La experiencia piloto, importada del Festival de Cine de Pamplona, tuvo tanto éxito que este martes se volvió a repetir, esta vez en el Yelmo Cineplex de Jacinto Benavente, con la película 'Una mujer invisible'. Como la vez anterior, solo fue posible asistir a la sala con invitación. El próximo reto es conseguir que la experiencia se repita, como en la capital navarra, una vez al mes.
La idea es sencilla: conseguir que las personas con discapacidad puedan compartir su ocio con las personas que no la tienen. "Sacar a estas personas de sus guetos, de sus casas, porque ir al cine es un acto social y tienen derecho a compartir su ocio con quien quieran", sostiene Dimas Lasterra, director del Festival de Cine de Pamplona.

"La tecnología está ahí: es cuestión de utilizarla", asegura. Dicho y hecho: tras algún experimento más o menos afortunado ("Intentamos hacer las locuciones en vivo en la misma sala, pero resultó un desastre"), utilizaron los "bocadillos de sonido" para acercar el cine a las personas ciegas o con problemas de visión.
El sistema consiste aprovechar los silencios entre los diálogos para intercalar descripciones sonoras de lo que ocurre en la pantalla. De esta forma, el discapacitado puede contextualizar los diálogos, algo especialmente útil en el caso de películas donde la información visual puede llegar a ser tan importante como las conversaciones entre los personajes.

Beatriz y su novio, ambos invidentes, han visto 'Spiderman 3' dos veces. "La primera vez no nos enteramos de nada. La segunda, lo hicimos con el sistema de audiodescripción, y pudimos saber lo que estaba pasando en todo momento", cuenta Beatriz. Por lo general, procuro ir al cine con personas que puedan explicarme lo que ocurre en pantalla, especialmente en los silencios o durante la música, cuando la imagen cobra todo el protagonismo. Con los auriculares, no molestamos a nadie y podemos compartir la experiencia con cualquiera", explica.
Otro tanto ocurre con las personas sordas, que disponen de una pantalla de cinco metros de anchura donde se proyectan los subtítulos. "De esta forma, no entorpecemos la imagen", explica Rocío Miranda, gerente de proyectos de la Fundación Orange, promotora de la iniciativa junto a Navarra de Cine. "Además, utilizamos un código de colores que permite saber quién habla en cada momento y reproducimos los sonidos importantes para entender la trama, y no solo los diálogos. Por ejemplo, pueden leer: 'Llaman a la puerta'. Eso no se incluye en los subtítulos tradicionales", detalla.

Luis y Beatriz lo tienen claro: "Ojalá todos los cines ofrecieran sesiones adaptadas". Sin embargo, tal y como explica el director del Festival de Cine de Pamplona, no es tan fácil. Adaptar ("audiodescribir") una película lleva tres semanas de trabajo, porque esas descripciones son un guión en sí mismas. "Hay que escribirlo, hay que asignar colores a los subtítulos, hay que 'picarlo', hay que locutarlo... Se trata de desarmar la película para volver a 'armarla', y el resultado, en el caso de las audiodescripciones, tiene que parecerse a las antiguas radionovelas ", argumenta.

¿Es posible hacerlo desde el principio? "No. La película tiene que estar terminada para poder elaborar la audiodescripción y los subtítulos. Lo que sí sería deseable es que las copias que se distribuyen a las salas y los DVD para uso doméstico", llevaran una banda sonora con la audiodescripción", sostiene. Pero ahora viene la segnda parte: "No serviría de nada si las salas no están adaptadas, si no incorporan tecnología digital. Pero soñar es gratis", concluye. De momento, la organización pretende ofrecer otra sesión en Madrid antes de que acabe el año —aún no hay fecha confirmada— y tratará de difundir lo más posible la iniciativa para que cunda el ejemplo en más ciudades.

A su juicio, "las administraciones públicas deberían invertir para poder llevar este programa a más lugares". De momento, cuentan que algunos ayuntamientos, como el de Alcobendas, se han interesado por el proyecto.
Para Iñaki Sarasola, coordinador del festival navarro, "hasta que las instituciones se fijan en el ocio desde el punto de vista de la accesibilidad, hay un largo camino. Es la punta del iceberg del problema de la integración de los discapacitados. Pero la verdadera integración en la sociedad se da ahí, en las actividades sociales. Y eso es el cine", sentencia.