Nuestros ríos están enfermos. Además de la contaminación, el principal problema es que se encuentran asfixiados. Se les ha "robado" su espacio fluvial, que ha sido ocupado por cultivos, construcciones o infraestructuras.
Pero aún hay esperanza. Los expertos coinciden en que los ríos se pueden curar, si se actúa ya y de forma adecuada, llevando a cabo una verdadera restauración.
Marta González del Tánago, profesora de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes de Madrid, asegura que "la mayoría de los problemas surgen porque al río se le ha constreñido en una franja muy estrechita del canal fluvial y al lado se han colocado casas, cultivos, carreteras...".
Incide en que "al río se le ha quitado el terreno sin ningún respeto" y achaca, en parte, la responsabilidad a los alcaldes que por "pura ignorancia" han generado un problema enorme.
Un tercio están muy degradados
Según datos de WWF/Adena, al menos un tercio de los ecosistemas fluviales están muy degradados y se han perdido en torno al 60 por ciento de los humedales, así como miles de kilómetros de llanuras de inundación, que podrían contribuir a paliar los efectos de las riadas.

González del Tánago asegura que los primeros problemas se remontan ya a la década de los sesenta, aunque la situación se empezó a agravar en los noventa con el crecimiento urbanístico.
El impacto más generalizado es la regulación de caudales mediante la construcción de presas y embalses, que ha hecho que los ríos hayan perdido dinámica, vitalidad y espacio fluvial.
Los nutrientes de la agricultura y los vertidos sin depurar han generado también un problema de contaminación y la concentración parcelaria y el urbanismo más reciente han hecho que gran cantidad de la red fluvial esté canalizada y dragada, lo que ha provocado alteraciones morfológicas.
Territorio muy intervenido
Según explica esta experta, "en poco tiempo tenemos un territorio muy intervenido y equivocadamente ordenado". Aún así, considera que la situación es reversible porque los ríos son sistemas dinámicos.
La estrategia más positiva para recuperarlos es darles más espacio, además de no seguir deteriorando e intentar conservar lo que todavía queda, señala.
La retirada de obstáculos, la eliminación de usos del suelo en los márgenes, la recuperación de espacios y la eliminación de restricciones a los desbordamientos son algunos de los mecanismos que permitirán que el río recupere su vitalidad.

En su opinión, la verdadera restauración pasa por recuperar el hábitat y para ello hay que darle al río los mecanismos que ha perdido. "Un proyecto de plantación de riberas no es restauración", dice.
Desde Adena se pide una actuación urgente, ya que "no nos podemos permitir que la degradación continúe".
Estrategia Nacional de Restauración
Lourdes Hernández, coordinadora de restauración forestal de esta organización ecologista, asegura a que el principal problema es que los ríos están "encajonados", porque el espacio fluvial que necesitan para desarrollarse y funcionar normalmente ha desaparecido al ser ocupado por la agricultura, el urbanismo y las infraestructuras.
A nuestros ríos, además, les falta agua por la regulación de los cauces. Ambos motivos son los que hacen que estén "tan amenazados", resalta.
Incide en que para que la restauración sea exitosa el río no solo tiene que recuperar su aspecto estético, sino que tiene que mejorar su funcionamiento, y la clave es devolverle el espacio fluvial ocupado, que le pertenece.
Ambas expertas coinciden en ofrecer una visión optimista de la situación, ya que existe voluntad política para actuar, y confían en que la Estrategia Nacional de Restauración de Ríos, que está desarrollando el Ministerio de Medio Ambiente, contribuya a mejorar la situación.