Se vuelve a equivocar el Partido Popular, esta vez por boca de
Juan Costa, ex ministro de Ciencia y Tecnología con
José María Aznar y ahora en la Ejecutiva popular, cuando dice que su partido no ha cambiado un ápice su postura con respecto a la energía nuclear. La semana pasada, ABC anunciaba en portada que el líder del PP,
Mariano Rajoy, iba a incluir en su programa electoral la construcción de nuevas centrales nucleares. A las pocas horas, Costa se apresuraba a desmentir este extremo precisamente en la emisora Punto Radio, argumentando que todo iba a seguir igual y que su posición coincidía con la del Gobierno: es decir, ambigüedad tras ambigüedad.
Rodrigo Rato tuvo el acierto de designar a Maria Teresa Esteban Bolea como presidenta del Consejo de Seguridad Nuclear, en la tranquilidad de que iba a mantener muy alto el control del parque nuclear español. No se equivocó. Esteban Bolea, ahora lamentablemente en su casa, actuó con rigor durante su mandato y no se dejó amedentrar por el PSOE cuando estaba en la posición, ni tampoco por “compañeros” significados de su partido que, amparándose en los altos cargos que disfrutaban entonces, no paraban de socavar su gestión. Alguno de ellos todavía sueña con el puesto de presidente del Consejo de Seguridad Nuclear …
A hilo de lo expuesto, la postura pusilánime de las empresas eléctricas en el asunto nuclear no es nuevo. Lo venimos arrastrando desde los años setenta, cuando la famosa campaña de “nuclear no, gracias”. Entonces no supieron reaccionar y ahora tienen miedo a que los españoles dejems de seguir pagando en los recibos de la luz el cierre de la central nuclear de Lemóniz. Todavía nadie ha asumido el papel de explicar a la opinión pública lo que va a ocurrir en España el día en el que los franceses nos corten la energía y los argelinos hagan lo mismo con el gas natural. Esta actitud pueril, de esconder la cabeza ante los problemas que se van a originar si no se cambia de actitud y se construyen nuevas centrales nucleares de última generación, sólo cambiará en el momento en que los españoles empiecen a soportar los apagones y se extienda el malestar. No se trata de vaticinar ningún catastrofismo, sino de ver la realidad. Y si alguien no se lo cree, que se lo pregunten a Miguel Sebastián, defenestrado candidato del PSOE a la alcadía de Madrid, futuro ministro de Economía si Zapatero gana las elecciones y comentarista de lujo de El Mundo. Sebastían encargó un estudio cuando estaba en el Palacio de la Moncloa como jefe de la Oficina Económica del presidente del Gobierno sobre las necesidades energéticas de España en el futuro inmediato. La principal conclusión dice que la energía nuclear es clave para conseguir nuestra independencia energética, pero esto es muy difícil de explicar y menos por un partido que presume de ser de izquierdas.