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Multitud de fieles en la apertura de la Puerta Santa de la Catedral de Toledo
(Foto: M.A.Olmos)

Multitud de fieles en la apertura de la Puerta Santa de la Catedral de Toledo

domingo 13 de diciembre de 2015, 20:17h
Multitud de fieles han participado este domingo en la apertura de la Puerta Santa de la Catedral de Toledo, que ha llevado a cabo el arzobispo primado de España, Braulio Rodríguez Plaza, con motivo del Año de la Misericordia.
Con el arzobispo toledano han concelebrado este acto el auxiliar de Toledo, Ángel Fernández Collado, y el obispo emérito de Segovia, Ángel Rubio Castro, así como los miembros del Cabildo Primado y un centenar de sacerdotes.
Los actos han comenzado en la parroquia de Santo Tomé, donde se ha iniciado la procesión hasta la Catedral, en la que han participado varios centenares de estandartes de hermandades y cofradías de toda la Archidiócesis y en la que se ha portado, sobre andas, la imagen del Cristo de la Vega.
Tras la apertura de la puerta, el arzobispo ha presidido la Santa Misa en la Catedral de Toledo donde --en su homilía-- ha lamentado la situación espiritual de los hombres y mujeres de la sociedad actual, "al dejar al borde del camino mucha gente que ha de ser ayudada a continuar la marcha".
"EL DRAMA DEL ABORTO"
Como ejemplo de ello ha puesto "los que han perdido sensibilidad personal y social hacia la acogida de una nueva vida". "Algunos viven el drama del aborto con una conciencia superficial, casi sin darse cuenta el gravísimo mal que comporta un acto de este tipo. Otros muchos, en cambio, incluso viviendo ese momento como una derrota, consideran no tener otro camino donde ir", ha dicho.
"Por eso, el drama existencial y moral que viven tantas personas nos ha de impulsar a acercarnos, salir a ellas y evitar que pierdan la esperanza. Es nuestra tarea. El perdón no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando hay un deseo profundo de acercarse a la confesión para obtener la reconciliación con el Padre", ha argumentado.
"Creo que nuestra actitud en este Año Santo de la Misericordia tiene que ver más con recoger al corazón, bajo la moción del Espíritu Santo, habitar la morada del Señor que somos nosotros mismos, despertar la fe para entrar en la presencia del aquel que nos espera, hacer que caigan nuestras máscaras y volver nuestro corazón al Señor que nos ama, para ponernos en sus manos como una ofrenda que hay que purificar y transformar", ha concluido.
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