Informe-denuncia del Colegio de Periodistas de Catalunya
El 11-M ha lanzado económicamente a los medios que apostaron por la conspiración
- El informe señala que se ha sustituido a ¾ partes de la plantilla de la COPE en informativos
- Las teorías conspiratorias han vulnerado las normas éticas del periodismo
viernes 21 de diciembre de 2007, 13:40h
Actualizado: 26 de diciembre de 2007, 09:13h
El Mundo, la Cope, Telemadrid y Libertad Digital han vulnerado sistemáticamente las normas básicas del periodismo en relación a las teorías de la conspiración que han defendido sobre los atentados del 11-M. Esta es la principal conclusión que se extrae del dossier especial que aparece en la revista Capçalera, que edita el Col•legi de Periodistas de Catalunya.
El informe-reportaje, que ha sido elaborado por el periodista Jordi Rovira, entrevistándose con más de 30 fuentes diferentes del mundo periodístico implicado en la información sobre el atentado del 11-M, ha tenido duras consecuencias para la profesión. Cita, por ejemplo, que de la plantilla de informativos de la Cadena COPE, existente el 11-M, sólo restan en esa empresa un tercio de sus efectivos.
En el reportaje se destaca el papel impulsor de la llamada teoría de la conspiración ejercida por el diario El Mundo, de Pedro J. Ramírez, y el seguidísimo ejercido por los otros medios que sustentaron también dicha teoría. El resultado, según el Col•legi, ha sido una mejora de los datos económicos para el citado diario y para la cadena COPE y una pérdida de audiencia para Telemadrid, cadena que, según el informe de Rovira, asumido por el Col•legi de Periodistas de Catalunya, ha visto afectada su credibilidad.
"La campaña que estos medios de comunicación han realizado desde hace más de tres años sobre los hechos del 11-M ha representado un desprecio continuado a la veracidad de los hechos y un intento de descrédito de las instituciones del sistema democrático. Creemos que estas prácticas deterioran gravemente el papel que han de ejercer los medios de comunicación a las democracias", sostiene el Col•legi.
Según esta institución, "la sentencia desmiente de forma clara y rotunda las teorías de la conspiración avaladas e impulsadas por varios medios de comunicación, un de ellos de titularidad pública", refiriéndose a Telemadrid.
En el informe-reportaje se citan aspectos poco conocidos, como las dificultades que existieron para realizar un programa televisivo, amparándose en las teorías de Luís del Pino, uno de los más conspicuos defensores de las teorías conspiratorias. Para recrear los elementos escritos por Del Pino se contrató a una empresa de efectos especiales que, ante la imposibilidad de convertir en imágenes las teorías y viendo que tenían que desvirtuar la realidad, renunciaron a la mayor parte de los montajes audiovisuales que debían realizar porque la productora no quiso convertir un pretendido documental en una película de ficción.
El dossier indica que algunos de los cambios que se han producido en los consejos de redacción de los citados medios se han realizado a partir de criterios puramente ideológicos. Así, dice el Col•legi que tras los atentados se cambió la sección de informativos de la COPE: José Apezarena dejó La Linterna en manos de César Vidal y la dirección de informativos la ocupó Nacho Villa. Según el dossier, el hecho de que las noticias que publicaba El Mundo pasaran a ser los titulares de la Cope al día siguiente motivó que muchos periodistas veteranos abandonaran el emisora y que otros dejaran de firmar las informaciones.
A medida que avanzaba el juicio, sostiene el informe, las teorías de la conspiración se han ido desmontando y la sentencia del juez Javier Gómez Bermúdez deja muy claro que la vía alternativa sostenida por estos medios no tenía ninguna base sólida.
Como elementos colaterales, el informe sostiene que los medios de comunicación de centro derecha que no se adhirieron a la teoría conspiratoria han sido castigados por la audiencia, especialmente el diario ABC. En el dossier se destaca que los medios de comunicación con capital vasco, como el grupo Vocento, propietario del rotativo ABC, o de capital catalán como La Razón y Punto Radio, vinculados al grupo Planeta, no han jugado la carta de la conspiración optando por no crispar a la sociedad.