A la ceremonia no fueron invitados mandatarios extranjeros, por una decisión del propio presidente, que, según fuentes oficiales, no quiso "causar molestias a nadie" un 1 de enero, fecha en que se celebra la ceremonia de investidura en Brasil, según estipula la Constitución de 1988.
Los actos previstos para la ceremonia de investidura comenzaron poco antes de las 16.00 hora local (18.00 GMT), cuando Lula salió del palacio de la Alborada y frente a la catedral de Brasilia subió en un Rolls Royce descapotable desde el que saludó a los ciudadanos que le vitoreaban.
Lula hizo el trayecto por la imponente avenida Explanada de los Ministerios acompañado de la primera dama, Marisa Leticia, vestida con un elegante conjunto amarillo, y seguido en otro vehículo por el vicepresidente José Alencar, a cuyo lado estaba también su esposa, Mariza Gomes.