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Los viejos-nuevos escenarios de Rajoy

Los viejos-nuevos escenarios de Rajoy

miércoles 16 de enero de 2008, 08:03h
Actualizado: 16 de enero de 2008, 10:18h
        Nuestro colega del Off the record ofrece este miércoles unos interesantes escenarios, sin duda, que se le abren a Mariano Rajoy tras la designación de Manuel Pizarro como su número dos por Madrid y tras la no inclusión de Alberto Ruiz-Gallardón en las listas. Nuestro colega resuelve algunas incógnitas de una manera ingeniosa.

         Nos dice –utilizando el recurso de la pregunta entre interrogantes para señalar una afirmación- que existe la posibilidad de que Rajoy haya requerido a Pizarro para una Vicepresidencia política o una especie de ‘superministerio’ de seguridad que incluyera los departamentos de Justicia e Interior. Ingeniosa salida, porque Pizarro es ante todo un abogado del Estado, un hombre de leyes, y no le pega un ‘superministerio’ económico.

         Ahora bien, la incógnita sería la siguiente: ¿Y qué haría Rajoy con Ignacio Astarloa, el hombre que le ha hecho el ‘trabajo sucio’ en materias como las fallidas negociaciones con ETA de Zapatero o con todo lo relacionado con lo ‘trama conspiracionista’ del 11-M, el hombre que junto a Acebes le ha llevado la lucha ‘contra’ el ministro del Interior?

         Es una interesante incógnita en la que nuestro colega de arriba no cae en la cuenta. Y acaso no lo cita –ese nombre, el de Astarloa, pero tampoco otros- porque quizá sabe muy bien que cuando se llega al poder se suele prescindir de algunos ‘peones’. Y si Rajoy quiere hacer creer que puede gobernar y lo quiere hacer con ‘talante’ y ‘consenso’ con un PSOE en la oposición en los grandes temas de Estado, sabe que tiene determinadas figuras que no pueden ser interlocutores con los socialistas. No con los actuales dirigentes socialistas: hay demasiados rencores de por medio.

         Por otro lado, y a un día sólo de que Rajoy revele la ‘flor de su secreto’ mejor guardado –la composición de las listas-, algunos interrogantes sí se han despejado de una manera abrupta. Primero, ya sabemos que la poderosa Rita Barberá ha desoído las peticiones del líder y no se enfrentará a María Teresa Fernández de la Vega en Valencia. Lo hará Esteban González Pons, a quien la vicepresidenta acaba de interponer una demanda en los juzgados de lo civil. Ciertamente, la campaña electoral se nos muestra como muy excitante.

         Pero si traemos aquí a colación lo de Valencia, que ya es conocido, es porque se nos revela otro interrogante: el futuro del aún portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana. El presidente valenciano, Francisco Camps, ha ganado plenamente la partida: se ha quitado a Zaplana de encima. Pero a Zaplana hay que pagarle favores debidos y Rajoy lo va a colocar en un buen puesto en la lista de Madrid.

         ¿Y Gallardón? Esperanza Aguirre ha ganado la partida, y la ha ganado con un tremendo órdago: le dijo a Rajoy que ella dimitía como presidenta autonómica y que  también se presentaba como diputada si admitía a Gallardón en las listas. Así de claro. Y Rajoy ha cedido a todas las presiones: Gallardón se queda fuera del Congreso de los Diputados.

         Esa decisión está motivada por algunas claves mucho más políticas e importantes que las meras rencillas entra la presidenta autonómica y el alcalde. Veamos: Gallardón cree que Rajoy ‘se la puede pegar’ el 9 de marzo, y si no gana las elecciones se inicia la vía del relevo del líder. La ambición de Gallardón no tiene límites, su voracidad tampoco. Y sabe que las ‘operaciones a lo Chirac’ –llegar a la Presidencia del Gobierno desde la Alcaldía de la capital- aquí no funcionan. Tenía que ser diputado, porque no se puede repetir la lamentable imagen que ofreció Antonio Hernández Mancha cuando ‘reinaba’ Felipe González.

         Aguirre le ha cercenado, apoyada, claro, por determinados sectores mediáticos.
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