Este
Criti.com ha tenido acceso al informe elaborado por un grupo de expertos para la revista, de `próxima aparición,
‘Más’, que comenzará a distribuirse en los quioscos la próxima semana. El grupo, asesorado por juristas y políticos de varias tendencias actualmente en la retaguardia, publicará el siguiente estudio, referido a los escenarios para la Legislatura que viene.
Son muchos los que creen que estamos ante una especie de segunda transición. Y, de hecho, los líderes políticos han venido insistiendo a lo largo de toda la campaña en que estas elecciones son “más importantes que nunca”. ¿Una mera exageración, algo que se dice ante toda convocatoria electoral? No; lo cierto es que los retos son ahora muchos y de enorme envergadura. Ahí están, paralizados, la reforma de las instituciones como el Consejo del Poder Judicial o el Tribunal Constitucional, ahí siguen pendiente el dictamen sobre la constitucionalidad de Estatut de Catalunya, amenazante la consulta anunciada para octubre por
Ibarretxe, improrrogables las reformas constitucional y de la normativa electoral…y otras varias cuestiones.

El equipo de redactores y colaboradores de nacional de Mas ha entrado en la disección de algunos de estos puntos, tan conflictivos, que van a marcar la legislatura que se abre a partir del 10 de marzo. Adelantamos desde ya una conclusión que ocupa nuestra portada de esta semana y que, como vemos, es querida por una mayoría de españoles: sería necesario un cierto entendimiento entre las dos principales fuerzas políticas, una especie de pacto de legislatura -o durante una parte de la misma- para que PSOE y PP emprendan, de acuerdo, y representando a 21 millones de electores, las reformas necesarias y adopten las decisiones pertinentes.
1.-El Estatut, en peligro.- El Gobierno, la verdad es que sin hallar demasiada réplica en la oposición, boicoteó cuanto pudo la posibilidad de que el Tribunal Constitucional emitiese un veredicto acerca de la constitucionalidad (o no) del Estatut de Catalunya, aprobado en referéndum por los catalanes. No le convenía ciertamente a Zapatero una decisión del alto tribunal en contra de la legalidad del Estatut, porque el presidente del Gobierno central había sido el principal patrocinador de un texto que, en el fondo, casi todos admiten que puede tener al menos ‘cinco o seis’ artículos que no se ajustan a nuestra Carta Magna. Pero tampoco convenía demasiado al PP, que interpuso el recurso de inconstitucionalidad, un veredicto del Tribunal contra el Estatut: porque, tras las elecciones, los ‘populares’ quizá tuviesen que intentar pactar la investidura de Rajoy con los nacionalistas catalanes y ello sería imposible con el Estatut invalidado por culpa del recurso del PP.
Así que el Gobierno de
Zapatero emitió un ‘decretazo’ forzando, contra lo previsto, la permanencia de la presidenta del Tribunal Constitucional,
María Emilia Casas, en su cargo, más allá de la fecha legal de vencimiento de su mandato. Por si ello fuera poco, y en medio de un marasmo que ha puesto en ridículo al alto tribunal, máximo órgano de apelación para los españoles, interpuso recurso contra dos magistrados del TC, por alta de imparcialidad. A lo que el PP, ya en pleno despropósito todos, correspondió recusando a otros tres magistrados, presuntamente cercanos al PSOE, basándose en una cuestionable (y cuestionada) información periodística.
De esta manera, se imposibilitaba que el Tribunal, cuyos miembros han llegado a enfrentamientos verbales que rayaban en lo vergonzoso, emitiese un veredicto tanto sobre el Estatut como sobre otras leyes elaboradas por los socialistas en la legislatura ahora concluída. Un auténtico ‘golpe de mano’ legal que ha dejado al TC auténticamente noqueado y sin que sus integrantes hayan tenido la vergüenza torera de dimitir ante el escándalo que estaban, más o menos involuntariamente, protagonizando.
Pero es evidente que, en algún momento, el TC acabará haciendo saber a los españoles su opinión sobre la constitucionalidad del Estatut. Y la cosa va a dar, entonces, para mucha polémica, por decir lo menos.
2.-Ibarretxe es el problema.- La consulta anunciada por el lehendakari Juan José Ibarretxe para el próximo mes de octubre es, sin duda, un problema que se plantea para cualquiera que gane las elecciones. Por mucho que ahora el PNV trata de quitar trascendencia a esa consulta (al menos, el nuevo presidente del partido,
Iñigo Urkullu, trata de hacerlo, aún de manera poco explícita), habrá problemas, insistimos: se tensarán las relaciones entre el gobierno central y Ajuria Enea y, desde luego, las de los socialistas vascos y los nacionalistas. Lo que, entre otras cosas, puede vresultar un problema de cara a una próxima e inevitable negociación con ETA.
3.-La próxima e inevitable negociación con ETA.- Sea cual sea el gobierno que salga de las urnas el 9 de marzo tendrá que acabar negociando con ETA. Como todos sus predecesores, pero ahora con la anda sensiblemente debilitada.
El fracaso cosechado en la legislatura concluida con el llamado ‘proceso de paz’ debe constituir un antecedente, una lección y un aviso de por dónde no deben ir las cosas. Pero ocurre que la concurrencia del PNV puede resultar imprescindible para que las cosas puedan conducirse de una manera razonablemente adecuada. De la misma manera que, en este campo, se hace inevitable un consenso entre las dos grandes formaciones nacionales; el no contar con el concurso del PP ha sido una de las fuentes del catastrófico resultado de las negociaciones en estos últimos años.
4.-Los necesarios cambios en la Constitución:
el territorio.- Las dos principales formaciones predican en sus programas electorales cambios en la Constitución. El texto, que cumple ahora treinta años, nació para salir de una situación de dictadura y poner en marcha mecanismos democráticos, no para seguir regulando algunos aspectos que han evolucionado sensiblemente: es una Constitución anterior a los teléfonos móviles, a los ordenadores, al euro y a la Europa ampliada, entre otras cosas. Los cambios propugnados por los socialistas, que no pudieron completarse hasta ahora por la falta de acuerdo con el PP (reforma del Senado, introducción de los nombres de las autonomías y de un concepto europeo en el texto), siguen siendo convenientes, pero no suficientes.
Y, en efecto, nuestra ley fundamental precisa de retoques en algunos artículos -incluso sigue hablando de servicio militar obligatorio, por poner apenas un solo ejemplo de desfase- e incluso en algún título, como el octavo, dedicado a las autonomías. La estructura territorial ya no es, en la práctica, la misma que se diseñó en aquel ‘café para todos’ ideado por el ministro
Manuel Clavero Arévalo. El PP propone modificaciones que refuercen la estructura central del Estado; no es probable que los socialistas lleguen a proponer lo mismo, pero ambas partes admiten que hay un ‘terreno intermedio’ que podría llegar a consensuarse.
5.-Los necesarios cambios en la Constitución:
la Corona.- Se entiende comúnmente que el próximo gobierno habrá de afrontar la reforma del artículo 57 de la Constitución para equiparar los derechos sucesorios al trono del hombre y la mujer. Si la princesa de Asturias diese a luz un niño antes de que esta reforma se produzca, se produciría un serio conflicto legal de complicada resolución, porque no sería pensable, a estas alturas, que siguiese consagrada legalmente la desigualdad entre el varón y la hembra en ningún aspecto, y menos aún en uno tan sensible como es la herencia de la Corona de España.
Pero sucede que el artículo 57 de la Constitución es uno de aquellos cuya reforma precisa de un complicado mecanismo, que incluye (salvo que se pusiese en práctica alguna añagaza legal, casi un fraude de ley) la disolución de las Cortes y la convocatoria de un referéndum sobre la reforma que se propone. Y ese referéndum correría el riesgo de convertirse, temen algunos dirigentes políticos, tanto en el PP como en el PSOE, en una especie de plebiscito sobre Monarquía-República, un debate nacional que no se considera conveniente o que se juzga, incluso, peligroso para la estabilidad del sistema, según han comentado a esta revista varios relevantes miembros de los dos principales partidos.
Este temor hace que se refuerce la necesidad de que, al menos en esta cuestión, se produzca un consenso cuanto antes entre socialistas y populares, un acuerdo que incluso podría poner plazo a la próxima legislatura.
6.-Los convenientes cambios en la normativa electoral.- Existe un consenso tácito en el sentido de que no pueden repetirse algunos espectáculos como los vividos tras el mes de mayo pasado, cuando se produjeron las elecciones municipales y autonómicas. Los ‘extraños compañeros de cama’ unidos en artificial coyunda en Baleares y Canarias, por ejemplo, o en tantos municipios donde ha sido imposible que gobierne el más votado, constituyen un fenómeno que no debe repetirse. El PP ha abogado por una reforma electoral al menos en lo tocante a las normas que regulan los comicios locales, pero no ha diseñado del todo cuál sería la trayectoria de esta reforma. Los socialistas, beneficiados por el actual sistema gracias a la soledad política del PP, que le imposibilita para cualquier pacto, han insistido, por tanto, mucho menos en la urgencia de estas modificaciones.
7.-Otros posibles consensos.- Los tiempos no anuncian excesiva estabilidad económica, si bien nadie es capaz de predecir hasta qué punto afectarán los vaivenes a la marcha real de la legislatura. Inmigración, política exterior, reforma de la Justicia y hasta educación pueden ser otros tantos campos de acuerdo entre socialistas y populares, en el caso de que ambos sean capaces de llegar a este acuerdo de principio. Pero ¿serían capaces Zapatero y
Rajoy de hacerlo? Ambos personajes se han revelado como incompatibles. Pero puede ocurrir (ver recuadro) que el perdedor no siguiese al frente de su partido mucho tiempo.
¿Y Gallardón? ¿Y Bono?
Son muchas las especulaciones acerca del futuro de Alberto Ruiz-Gallardón. Pero este futuro no pasará, probablemente, por su permanencia en el PP durante mucho tiempo, una vez que ha quedado claro que no cuenta con simpatías mayoritarias en este partido. Mucho dependerá, claro está, de los resultados electorales y de la reacción que, ante una eventual derrota, pueda tener Mariano Rajoy (su abandono en esta hipótesis, improbable pero no imposible, provocaría una tormenta interna en el PP). Pero, en un momento determinado, Gallardón podría sentirse tentado de encabezar un nuevo intento politico. Es algo de lo que, al fin y al cabo, ya ha hablado en alguna ocasión con José Bono, otro animal político no demasiado apreciado por los suyos o, al menos, apreciado en mucha menor medida por los suyos que por los electores: ¿qué ocurriría, al fin y al cabo, si, en votación secreta, algunos diputados socialistas desairasen gravemente a Bono negando su respaldo a Bono para presidir el Congreso de los Diputados?
El factor americano
El resultado de las elecciones americanas tendrá una influencia indudable en la marcha de la política exterior española, aunque las relaciones nunca serán como las registradas entre George Bush y Zapatero, ya sea otro republicano o, menos probablemente, un demócrata (Obama o Clinton), quien ocupe el despacho oval de la Casa Blanca.
Pero se avecina una época en la que la Unión Europea estará dominada por conservadores y en la que se predicen grandes cambios, no solamente por el ‘factor cubano’ (Cuba se convertirá en una prioridad para la diplomacia española), sino por cómo puedan evolucionar las políticas internas en Rusia y China. Gane quien gane, tendrá que colocar a una personalidad importante al frente de la embajada spañola en Washington, buscar nuevas alianzas en el seno de la UE y consolidar relaciones al menos estables con Marruecos y Argelia, como primeras medidas.
PERSONAJES PARA UNA NUEVA ERA
Felipe de Borbón: ¿a por los 44 como delfín?
El Príncipe de Asturias se encamina hacia los cuarenta y cuatro años, que cumplirá al final de la legislatura que empieza. Muchas especulaciones acerca de la labor a desarrollar por un heredero de la Corona. Y no menos sobre la reforma constitucional que permitirá a la pequeña infanta
Leonor reinar algún día.
Fernández de la Vega: ¿qué papel?
¿Qué papel jugará
María Teresa Fernández de la Vega si el PSOE gana las elecciones? Parece indudable que su destino sigue ligado a la vicepresidencia primera del gobierno, pero ¿con qué funciones exactamente? ¿Y gozando de cuánta confianza por parte de Zapatero? ¿Y si el PSOE perdiese las elecciones y ZP dejase de ser el ‘hombre fuerte’ del partido?
Manuel Pizarro: ¿y si…?
¿Y si, en un momento determinado, ante la eventualidad de que el PP pierda las elecciones, se produce una lucha por el poder en el seno del principal partido de oposición? ¿Cuál sería, entonces, el papel de la ‘estrella ascendente’
Manuel Pizarro, tan estrechamente ligado a la figura de
Esperanza Aguirre?
Raúl Castro: ¿hacia la democracia?
¿Es este el hombre que llevará a Cuba a la democracia? ¿Será el veteranísimo
Raúl Castro el
‘Adolfo Suárez cubano’? ¿Se levantarán las sanciones previstas para la isla por la ley Helms-Burton? Una nueva era se abre para Cuba, y España tendrá algo que decir en el futuro de la isla, como tanto ha tenido que ver en su pasado.
Alfredo Pérez-Rubalcaba: ¿el eje?
El veterano
Pérez Rubalcaba, ministro del Interior, ex ministro de tantas cosas, tendrá sin duda un destacado papel que jugar en la política socialista, gane o pierda el PSOE las elecciones. Zapatero no puede, simplemente, prescindir de pieza tan útil. ¿A dónde irá a parar Rubalcaba si ganan los socialistas? ¿Y si pierden?
Elena Valenciano: ¿el ascenso?
José Blanco ha dicho en alguna ocasión que no desea mantenerse como ’número dos’ del PSOE. La eurodiputada y miembro de la ejecutiva socialista
Elena Valenciano, una militante que comenzó muy pronto a ejercer actividades de responsabilidad en el partido, se perfila como posible sustituta en el próximo congreso federal socialista.
Arnaldo Otegi: ¿hombre de paz?
Si se propone una nueva negociación con ETA, ¿volverá el hoy encarcelado -y aparentemente olvidado-
Arnaldo Otegi a jugar un papel decisivo, a ser un ‘hombre de paz’, como fue calificado por Zapatero? ¿Podrá conservar su papel de eslabón entre el mundo de la banda asesina y un gobierno central?
Monseñor Rouco: ¿armisticio Iglesia-PSOE?
La voz de monseñor
Rouco Varela se ha alzado varias veces contra la política socialista, y la fracción de la Conferencia Episcopal que él representa se ha convertido en un ariete para desgastar a Zapatero, con ayuda de la cadena COPE y, sobre todo, de su responsable matutino,
Federico Jiménez Losantos. Pero ¿se habrá iniciado el camino de un forzado entendimiento entre ambas partes?
Emilio Botín: ¿van las cosas bien?
El presidente del Banco de Santander ha insistido en que la economía va bien, gracias. Lo cual ha sido un refuerzo considerable para la política económica del equipo
Zapatero. Botín, sin duda la voz más importante de la banca española, representa una visión menos catastrofista de lo que pueda suceder en esta legislatura.
Sánchez Galán: ¿más opas que vienen?
Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, representa el éxito empresarial, pero también el peligro de morir precisamente de éxito. Muchos tienen la vista puesta en la próspera eléctrica española. ¿Se puede repetir la historia de la legislatura pasada con Endesa, ahora con los franceses como principal aspirantes a quedarse con esta compañía?
Luis Fernández: ¿cuánto va a cambiar la televisión?
Apagón analógico, transformación de la televisión pública, irrupción de nuevos canales, posibles intentos de compra de multimedias españoles por parte de grupos extranjeros…el panorama, en esta nueva legislatura, va a ser cambiante también en el terreno de los medios de comunicación. Y
Luis Fernández, máximo responsable de RTVE, es todo un símbolo de ese cambio que viene.