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Elecciones Andalucía

Los rivales Chaves y Arenas debatieron a lo grande

Los rivales Chaves y Arenas debatieron a lo grande

El cara a cara entre Manuel Chaves y Javier Arenas ha superado con creces todo lo visto hasta ahora en la aburrida campaña andaluza. Intenso, ágil, vivo... son los calificativos que mejor describen un debate en el que ambos líderes se han mostrado mucho más agresivos que de costumbre.
A los pocos minutos de empezar, Arenas ponía sobre la mesa el asunto más espinoso de la noche: el supuesto enriquecimiento del presidente de la Junta tras 25 años gobernando Andalucia. Polémica suscitada después de que Chaves asegurase en el exitoso programa de TVE `Tengo una pregunta para usted´, que sus bienes patrimoniales se limitan a los 3.000 euros que tiene en su cuenta corriente. Una afirmación que, según el candidato del PP, le quita toda la credibilidad y la confianza al líder socialista. En cualquier caso, lo que Arenas pretendía con esta maniobra de ataque (calificada de "sucia" por el propio Chaves) era poner nervioso a su oponente que, a pesar de la experiencia, aún no ha aprendido a sentirse cómodo ante las cámaras.
 
Con Chaves algo más nervioso, Arenas lanzaba otro dardo más: el de la sucesión. El candidato popular utilizaba el argumento del desgaste para anunciar que si el PP gobierna en Andalucía, los mandatos del presidente de la Junta se limitarán a 8 años (2 legislaturas), para favorecer así la regeneración democrática y evitar que se prolonguen demasiado tiempo. Arenas calificaba a Chaves de "presidente desgastado", y decía entender que el PSOE esté buscando ya un posible sucesor o sucesora. Era entonces cuando el candidato socialista renacía de las cenizas con la siguiente pregunta: "¿No será a usted a quien le están buscando sucesor en su partido después de 25 años perdiendo las elecciones en Andalucia?". Fin del primero asalto.
 
Tras el primer ataque directo, ambos líderes empezaban por fin a hablar de sus propuestas de partido. Lo hicieron por el plato fuerte: la economía. Chaves retomaba de nuevo el discurso del autobombo y el triunfalismo, aunque con mucha más moderación que la semana pasada. Parece que sus asesores se han percatado de que no es bueno decir que todo va tan bien y que no hay nada más que hacer, porque entonces ¿qué le vamos a vender al electorado?. Ahora Chaves habla de mejorar lo conseguido, de que "todavía quedan muchos problemas por resolver". Y eso lo humaniza, lo hace más cercano a la Andalucía real. Vuelve a prometer el pleno empleo para dentro de 7 años y se congratula de haber conseguido que la tasa de paro actual se sitúe en el 12,7%, frente al 25% que teníamos cuando Javier Arenas era Ministro de Trabajo. Es entonces cuando comienza el segundo asalto...
 
Arenas golpea otro punto débil de Chaves al recordarle una de sus grandes promesas incumplidas: dejar exentos del pago de impuestos a los 700.000 andaluces que cobran menos de 12.000 euros al año. Lo prometió en su discurso de investidura y era una de las grandes apuestas para esta legislatura, aunque nunca se cumplió. Chaves vuelve a ponerse nervioso y se refugia en su política social argumentando que su gobierno es el que más destina a este ámbito (6 euros de cada 10).
 
Y de ahí al caso Malaya, que vuelve a salir a la palestra cuando Arenas promete una Ley de Disciplina Urbanística y responsabiliza directamente a la Junta de Andalucía del descontrol y el caos creado en Marbella y en otros puntos de la comunidad en los que no ha ejercido sus competencias. Arenas reta a Chaves a que devuelva a los ciudadanos de Marbella los 3.000 millones de euros que les fueron robados durante los gobierno del GIL. El debate se va tensando por momentos hasta que Chaves califica a Javier Arenas y a los políticos del PP de "señoritos que todavía miran a Andalucía desde lo alto del caballo". En ese momento, a Arenas le cambia el semblante. Sabe que esa imagen de "señorito andaluz" es la que más le puede perjudicar y ha luchado duro para intentar quitarsela de encima. Pero trae la lección aprendida de casa y responde lo siguiente: "desde pequeño me enseñaron que un señorito era alguien que tenía mucho poder y abusaba de ese poder. Yo le invito a usted (dirigiéndose a Chaves) a que mire Andalucía y vea quién tiene poder de verdad y quién abusa de él, porque eso es lo que está pasando hoy con el poder político en Andalucía".
 
Perlas como éstas dieron vida a un debate del que no se esperaba mucho y que tampoco nos dio tanto, más allá de una hora y media de televisión muy entretenida. Quizá faltó desarrollar algo más las propuestas de partido y conocer un poco más la Andalucía que PSOE y PP nos presentan para los próximos 4 años. Pero no estuvo mal. Después de 14 años sin cara a cara andaluz, ambos líderes dieron la talla. Por cierto, que Chaves dedicó su último minuto a prometer que si el próximo domingo gana el PSOE ningún soldado español tendrá que ir a una guerra injusta o ilegal como la de Irak. Está claro que hay argumentos que no pasan de moda...
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