El delfín de Aznar que fue derrotado tras el 11-M, titulo el importante diario El Comercio e hizo una relación sobre Mario Rajoy y su participación en el proceso electoral en el cual fue vencido por José luis Zapatero:
Fue el delfín elegido a dedo por José María Aznar para sucederle. Mariano Rajoy parecía llamado a ser el nuevo presidente del Gobierno español.
Pero, los atentados islamistas del 11 de marzo del 2004 en Madrid hicieron mella en el candidato del Partido Popular (PP), que perdió tres días después las elecciones frente a José Luis Rodríguez Zapatero. Hoy repite su intento de superar al líder del PSOE, aunque las encuestas le asignan limitadas posibilidades.
A lo largo de cuatro años, se ha convertido en el principal detractor de todo lo que hace el gobierno socialista de Zapatero. Un claro ejemplo es la oposición a las conversaciones con la banda vasca ETA.
En este caso todos los partidos apoyaron al actual Presidente menos el PP. Exhibe un gran pero: arrastra el karma, que es bien aprovechado por Zapatero, del apoyo del envío de las tropas españolas a la guerra impopular en Iraq.
Este hombre alto, desgarbado, una barba ya canosa y mal orador se ha ganado la antipatía de los ecologistas luego de que afirmó que “el calentamiento global no puede transformarse en el gran problema mundial”.
Elecciones tras día de luto
El diario La Hora se refirió al proceso español horas después del atentado de ETA
Los españoles acuden hoy a las urnas bajo la conmoción causada por el asesinato de un ex concejal socialista por ETA en unas elecciones en las que el presidente del Gobierno y candidato socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, tiene como principal rival al líder conservador Mariano Rajoy.
La jornada de reflexión de ayer se convirtió en día de luto en el que miles de personas despidieron en la localidad vasca de Mondragón a Isaías Carrasco, el ex edil asesinado a tiros por la organización terrorista ETA.
Su hija mayor, Sandra, de 20 años, se sumó a las voces que llamaron a una participación masiva para responder desde las urnas al atentado.
"Mi madre y yo iremos a votar, y eso es lo que pido a todo el mundo, que vote, y a los que quieran solidarizarse con mi padre y con nuestro dolor que acudan masivamente el domingo para decir a los asesinos que no vamos a dar ni un solo paso atrás", señaló.
Los analistas políticos se preguntan cómo puede influir el atentado en los comicios y si esa acción terrorista podría repercutir en los resultados a favor del Partido Socialista (PSOE) de Zapatero, al que pertenecía la víctima, o bien en el Partido Popular (PP) de Rajoy, partidario de la línea más dura con ETA.
El terror marca nuevamente jornada electoral en España
Titular del diario guayaquileño El Universo
Los españoles van hoy a las urnas bajo la conmoción causada por el asesinato del ex concejal socialista Isaías Carrasco a manos del grupo vasco ETA.
El presidente del gobierno y candidato socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, tiene como principal rival al líder conservador Mariano Rajoy.
Los analistas se preguntan si el atentado puede repercutir en los resultados a favor del Partido Socialista (PSOE), al que pertenecía la víctima, o bien en el Partido Popular (PP) de Rajoy, partidario de la línea más dura con ETA.
Hace cuatro años fueron las bombas del fanatismo islámico las que reventaron el corazón de Madrid con un saldo de 191 muertos y 1.857 heridas.
“Los terroristas han querido interferir en la voluntad de los ciudadanos”, sentenció el presidente del Gobierno y candidato socialista a la reelección, José Luis Rodríguez Zapatero.
José María Calleja, periodista y analista, no cree que la acción de los etarras “altere el resultado (los sondeos dan como ganador a Rodríguez Zapatero con 42,9%, frente al 38,8% de Mariano Rajoy), pero sí puede alentar a una alta participación del electorado. Abstenerse significaría dar pie a los terroristas”, acota.
La estrategia que se adopte en la lucha contra el terrorismo será uno de los desafíos del Ejecutivo que resulte de estos comicios precedidos por un frustrado proceso de paz con la banda vasca.
El atentado del 11 de marzo de 2004, a tres días de las elecciones generales, provocó, en opinión de Esther Jaén, coautora del libro Zapatero al rojo, “que el PSOE, un partido que no estaba listo para gobernar, asuma el poder y que otro partido, el Partido Popular (PP) que no estaba preparado para perder, termine en la oposición”. La frase sintetiza a la perfección la historia de este periodo legislativo marcado por la tensión política entre ambas fuerzas.
Los 35’072.209 ciudadanos llamados hoy a votar deberán decantarse por la España progresista y laica que proclama José Luis Rodríguez Zapatero o la España centralista y más conservadora del líder del PP, Mariano Rajoy. Para el primero, estas elecciones supondrán un plebiscito a su gestión que incluye, entre otras medidas, la retirada de las tropas de Iraq, la regularización de 691.655 inmigrantes, el divorcio express y la aprobación del matrimonio homosexual.
El cambio en el ciclo económico marcará la hoja de ruta del próximo Jefe de Estado. Un crecimiento a menor ritmo, el fin del boom inmobiliario y la destrucción del empleo en la construcción obligará a emprender medidas para incrementar la productividad.
A finalizar febrero, el número de personas en el paro ascendió a los 2’315.331. Asprima, la patronal de las empresas inmobiliarias, calcula que pudieran sumarse un millón más en el 2008. Un buen número de ellos serán inmigrantes y sindicatos como Comisiones Obreras temen que se agrave la situación cuando la tendencia infecte a otros sectores como el de servicios.
Si los socialistas revalidan su presencia al frente del Ejecutivo, las mayores polémicas girarán en torno a la relación Estado-Iglesia. La España laica de Rodríguez Zapatero no gusta a la cúpula episcopal que lo ha acusado de conducir con sus medidas “a la disolución de la democracia”.