Nueva York.- El gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer, enlodado por versiones de que contrató prostitutas que cobraban altas sumas, anunció su renuncia hoy, declarando: "No puedo dejar que mis fracasos personales interrumpan el trabajo de las personas''.
En una declaración de un minuto, Spitzer dijo que su renuncia es efectiva a partir del lunes. Será reemplazado por el vicegobernador David Paterson, quien se convertirá en el primer gobernador negro de Nueva York, dijo AP.
Spitzer no hizo ninguna mención de si había llegado a un acuerdo con los fiscales federales para evitar cargos. "Sigo adelante con la creencia, como otros han dicho, que como seres humanos nuestra gloria más grande no consiste en no caer nunca, sino en levantarnos cada vez que nos desplomamos'', afirmó Spitzer durante una conferencia de prensa en Manhattan, acompañado de su esposa, Silda.
Fue general el estupor… Aún bajo el impacto que provocó su caída súbita ligada a un escándalo sexual, muchos analistas creen que podrá recuperar algo de su imagen… Ante este escándalo protagonizado por Eliot Spitzer muy pocos expresan pena por un político que hizo de la imprudencia y la temeridad una forma de vida, tanto en lo público como en lo privado.
Un político cuestionado fue siempre Eliot Spitzer cuya rutina fue vivir en el filo de un abismo marcado por tensiones y conflictos. Aún con el escándalo, todavía no ha renunciado a pesar de que no recibe solidaridad ni en los ciudadanos ni en el Partido Demócrata. Ya el Partido Republicano advirtió que si no se va por la buena, se irá de otra manera. “Tiene 48 horas para renunciar antes de que se abra un juicio en su contra”, dijo un vocero de esa organización.
El martes en la noche, fuentes demócratas dijeron a CNN que los colaboradores de Spitezer están preparando un plan para que el gobernador renuncie, lo cual ocurriría muy pronto.
Algunos periodistas informan al respecto de que Spitzer analiza todas las opciones posibles en su futuro político, que de pronto se desmoronó en medio de un escándalo provocado por él, pero que tendrá resonancias en el Partido Demócrata, en el estado de Nueva York y en la vida política y social de los estadounidenses, tan proclives a envolverse en la tela dramática de los escándalos sexuales que de tanto en tanto sobresaltan a este país.
Cómo marcó Spitzer tan nefastas y cuestionables huellas…Se dice que al inicio de su carrera sustrajo “préstamos” por varios millones de dólares de las cuentas de su padre; luego se convirtió en fiscal general y en un acusador de hierro en la urbe de hierro, persiguiendo la corrupción en Wall Street en investigaciones que muchos denunciaron como arbitrarias y excesivas. Para muchos observadores, este hombre hoy señalado por amoral fue siempre un cazador que iba reuniendo enemigos como quien colecciona cabezas de animales en su salón.
Una de sus víctimas –a quien persiguió con saña- fue Richard A. Grasso, ex presidente de la Bolsa de Valores de Nueva York, Por este acoso, John C. Whitehead, ex presidente de Goldman Sachs, describió en las páginas de The Wall Street Journal una anécdota donde dice que una vez recibió una llamada de Spitzer amenazándolo de manera violenta por hacer declaraciones públicas sobre un caso.
Su gestión como gobernador no ha sido distinta… Ha estado marcada por su perfil trasgresor… Spitzer recibió una amonestación de la Corte por utilizar a la policía estatal para espiar los itinerarios de viaje de una aeronave propiedad del estado utilizada por el senador republicano Joseph Bruno. En pocos meses su gobierno estaba envuelto en varios conflictos y escándalos, incluidas confrontaciones con miembros de su partido, mientras su pésimo carácter se hacía conocido.
Siempre fue descrito como temperamental, soberbio e inclemente. Hoy The New York Times, recuerda que sobre sí mismo Spitzer decía: “Soy una aplanadora”.
Ahora han quedado al descubierto los vínculos de Spitzer con una banda de prostitución, como cliente, no es resultado de un accidente o una casualidad trágica. No cabe pensar en una trampa urdida por sus enemigos: no había hecho tratos con mujeres una, dos, tres, sino en muchas ocasiones más. Así comenzó a tejer lo que ya se conoce como su final político…. Eliot Spitzer comenzó a levantar sospechas, además tenía demasiados enemigos… Las autoridades fiscales encontraron sospechosos los pagos por varios miles de dólares, en efectivo, hechos por un cliente asiduo del “Emperors Club VIP”. Esperaban hallar a un sospechoso de lavar dinero y a quien encontraron fue al gobernador de Nueva York.
Spitzer y su pretendida figura de político recto e incorruptible terminó. La verdad de una sórdida y amoral realidad la borra… Eliot Spitzer deja una estela de incertidumbre y caos en varias partes: En el Partido Demócrata, que por primera vez en cuatro décadas estaba en camino de ganar el control del Senado; en la credibilidad y la confianza de la sociedad estadounidense en la política, cuando se avecina una elección general; en la contienda demócrata por la nominación (Spitzer apoyó la candidatura de Hillary Clinton) y en el estado de Nueva York, donde la conducción del gobierno está en el limbo. Pareciera que la aplanadora que Spitzer presumía ser, pasó encima de su propia carrera política. Aunque en la historia de escándalos de los Estados Unidos ha habido casos de políticos que han caído en desgracia o sobrevivido a circunstancias similares o peores, este personaje no deja mucho chance para pensar que con él haya piedad y olvido. Pero claro, sólo el tiempo esclarecerá el destino de Eliot Spitzer hasta hoy “paradigma” de la integridad pública en un país que con preocupación ve a sus líderes en demasiados escándalos.