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Siguen inflexibles el campo y el gobierno

El duro discurso de Cristina fue la excusa para que la gente realizara un cacerolazo

El duro discurso de Cristina fue la excusa para que la gente realizara un cacerolazo

El conflicto del gobierno con el campo fue aprovechado por la oposición para movilizar a la gente a salir a las calles con sus cacerolas, provocando una masiva protesta, en la que las retenciones solo fueron una excusa para manifestar el “odio” que sienten hacia la gestión K. Ni el gobierno ni el agro muestran signos de querer aflojar y se necesita un diálogo urgente.
Sólo unas horas después de que Fernández anunciara su decisión de mantenerse firme y no negociar con los productores agropecuarios, en huelga desde hace dos semanas, miles de personas se lanzaron a las calles de las principales ciudades del país para protestar contra la presidenta, aunque ya desde la mañana se convocaba a través de cadena de mails, blogs y mensajes de texto a salir con las cacerolas por la noche.

Golpeando cacerolas y sartenes, miles de personas cortaron el tráfico en el centro de la capital y marcharon pacíficamente por la ciudad gritando consignas contra Fernández para secundar el primer "cacerolazo" que soporta la mandataria argentina.

La movilización llegó a la Plaza de Mayo, donde la gente se concentró durante horas, y a las puertas de la residencia presidencial de Quinta de Olivos.

Al filo de la medianoche, grupos de piqueteros peronistas pro-gubernamentales se enfrentaron a los vecinos al grito de "Patria sí, Colonia no" y les obligaron a abandonar la Plaza de Mayo en un clima de tensión sin que la policía hiciera acto de presencia.

Manifestaciones vecinales similares se vivieron en otras importantes ciudades del interior, como Córdoba, Tucumán, Mar del Plata y Rosario y trajeron a la memoria de los argentinos una de las etapas más negras de su historia reciente, el colapso económico y político de finales de 2001 y 2002, cuando el "cacerolazo" se extendió como forma de protesta popular y terminó derribando al presidente Fernando de la Rúa.

La excusa del cacerolazo fue la huelga del campo que lleva 14 días y el duro discurso despertó a mucha gente para salir a las calles de la ciudad.

Pero el problema del campo no es el único, La lista incluye la inflación no reconocida por el Gobierno -hasta un 20 por ciento según analistas independientes y un 8 por ciento según fuentes oficiales-, y la inseguridad.

La crisis del campo, la más grave que ha enfrentado Cristina Fernández en su corta gestión, coincide con una caída de su imagen en nueve puntos en marzo, un 47 por ciento, respecto a la valoración que tenía tras llegar al poder, el 56 por ciento, en enero, según el último sondeo del grupo Poliarquía.

En medio de la protesta, la presidenta optó por abandonar la casa de gobierno en auto, según medios locales, y no en helicóptero, como acostumbra, tras mantener una reunión con el ministro de Economía, Martín Lousteau, y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, cuyo resultado no ha trascendido.

Ante el silencio presidencial, algunos funcionarios peronistas provinciales empezaron a desmarcarse del duro discurso de Fernández y se multiplicaron las voces de dirigentes de la oposición que demandaron cordura y diálogo para resolver el problema. "Hay que tener un tono muy conciliador en una noche muy peligrosa", apuntaba un analista local.

"Se podría decir que estamos ante el mayor error político del matrimonio Kirchner desde 2003", opinó el analista Reinaldo Sietecase, convencido de que una protesta de este tipo "era previsible" porque "es una reacción contra una manera de ejercer el poder" y "en la última elección, en las grandes ciudades, la gente votó contra Cristina".

Cristina Fernández sucedió a su esposo, Néstor Kirchner, en la Presidencia el pasado 10 de diciembre tras imponerse en los comicios de octubre pasado con el 45,29 por ciento de los votos.
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