Rosa Torres ha añadido que con esta exposición, organizada por el CACC en colaboración con el Círculo de Bellas Artes de Madrid y Bancaja, se trata de indagar en la doble vertiente de este artista galo de origen belga y descubrir al público una figura decisiva de la creación artística contemporánea.
La producción plástica de Michaux es, sin embargo, escasamente conocida en nuestro país, y de hecho es la primera vez que Andalucía acoge una retrospectiva de este artista que siempre sintió una gran atracción por las culturas orientales y convirtió el viaje en fuente de inspiración y tema central de su trabajo.
La muestra, cuyo comisario es Juan Manuel Bonet y que estará abierta al público en el Monasterio de la Cartuja de Sevilla desde el 18 de enero al 18 de marzo, toma su título de uno de los poemas más sobrecogedores de Henry Michaux: "Icebergs, icebergs, catedrales sin religión del invierno eterno; Parientes de las islas, parientes de las fuentes, cómo os veo, cómo me sois familiares".
'Icebergs', que incluye alrededor de 160 obras gráficas (óleos, tintas, acuarelas, gouaches, dibujos, litografías), 67 libros, 11 fotografías y 40 cartas y manuscritos, recorre las referencias que determinaron la primera etapa creativa de Henry Michaux, destacando los hechos que marcaron tanto su vida como su trabajo.
Los maestros que influyeron en su obra como Lautreamont, de Chirico, Klee o Ernst; las relaciones que estableció con personalidades del mundo hispánico, entre los que encontramos a Victoria y Angélica Ocampo, a González Bernal, a Borges o a Octavio Paz; sus viajes por Europa, Asia y América del Sur, sus amistades y las experiencias más significativas de su trayectoria cierran un recorrido en el que se explora el peculiar universo del artista.
Muchos escritores pintan y muchos pintores escriben, pero muy pocos consiguen anudar ambas actividades con tanta fluidez e intensidad como lo hizo Henry Michaux.
En su caso, la pintura y la escritura se impregnan mutuamente y no porque se entremezclen o confundan, sino porque, como dice Octavio Paz en su artículo 'El príncipe y el clown' -incluido en el catálogo de la exposición- "ambas confluyen: el mismo maelström las fascina".
Para Michaux, pintura y escritura son formas igualmente válidas de encontrarse a sí mismo: "pinto como escribo, para encontrarme, para reencontrarme", confiesa en el texto 'Sur ma peinture'