Los “diablos rojos” –como se conoce a los buses que transportan a diario a cientos de miles de panameños- se movilizan con gasolina, diesel y drogas, según el resultado del rastreo antidoping realizado hace unos 15 días en tres piqueras, y cuyos resultados se dieron a conocer esta semana, extraoficialmente.
Más del 10% de los transportistas dio positivo en marihuana y cocaína, que son con seguridad las causas de que hagan regatas que terminan en accidentes fatales y atropellos a la dignidad de los usuarios.
Las autoridades no logran subsanar la conducta de los transportistas, pese a los repetidos operativos en piqueras y calles. Los usuarios se quejan de las regatas, los sonidos estridentes en los buses, el irrespeto de los conductores y los “pavos” (especie de secretario del conductor) y la falta de seguridad en el equipo.
El transporte público es una medida del desarrollo de una nación, y además uno de los indicadores de la gestión gubernamental.