Siempre se ha dicho que el perro es el mejor amigo del hombre. Los 'perros de servicio' ayudan a las personas que tienen alguna discapacidad física a hacer cosas tan cotidianas como abrir o cerrar una puerta o a recoger algún objeto del suelo.
Gracias a ellos muchos discapacitados pueden llevar una vida totalmente autónoma e independiente. Con esta idea Pfizer y la Fundación Adecco decidieron crear un proyecto de integración laboral de personas con discapcidad asistidas por perros, un programa en el que estos animales tienen un papel fundamental.

“No podemos contratar a nadie, y te hablo de personas con o sin discapacidad física, porque nuestra empresa se mantiene estable. Por eso nos pusimos a pensar qué podíamos hacer por la integración de estas personas discapacitadas, cómo podíamos ayudarles a encontrar un empleo aunque no fuera en nuestra empresa”, explica Ana Gómez, jefa de Recursos Humanos de Pfízer.
“Se nos ocurrió que sí podríamos ayudarles aunque fuera de forma indirecta. A mí me fascinan los perros y pensamos que, igual que las personas ciegas tienen perros guía, también podría haber perros de servicio que ayudaran a los que tuvieran algún problema físico. El resto fue muy fácil, solo tuvimos que ponernos en contacto con la Fundación Adecco y con la Asociación Española de Perros Adiestrados, AEPA. Así nació hace ya un año este proyecto”, añade Gómez.

Según el acuerdo al que llegaron las tres entidades, Pfízer ha aportado 30.950 euros que han sido destinados a la contratación de Agustín González, educador canino y miembro de AEPA, que es el que se está encargando de adiestrar a los tres canes en los que se centrará el programa de este año. González trabajará con cada perro de forma individual, ya que tendrán que ayudar a su dueño de manera distinta, dependiendo de la discapacidad que padezca.
“Voy a adiestrar tres perros. De momento estoy empezando con Phoebe, un labrador hembra joven. A los otros dos aún no los hemos conseguido, pero lo que sí es seguro es que los tres vivirán conmigo y que yo les enseñaré hasta que estén preparados para atender a la persona en cuestión, por lo que cada uno recibirá un adiestramiento específico. Supongo que para el mes de diciembre los tres canes estarán más que preparados para vivir con su dueño y ayudarle al máximo en lo que él o ella necesite”, explica González.

Para este tipo de ayuda se escogen perros de razas más bien grandes, casi siempre de raza Golden o Labrador, pero hay excepciones porque, al igual que las personas, cada perro es un mundo y los hay que nacen con vocación de ayudar. “A mí me ayuda Raisa, que es un bulldog inglés. Yo voy en silla de ruedas y ella me recoge cosas del suelo si yo no puedo hacerlo. Pero es que, además, Raisa me ha ayudado a integrarme en el mundo laboral porque gracias a ella he llegado a ser educador de perros, a enseñar a estos animales las habilidades de las que carecen sus dueños. Al mismo tiempo, y tras el período de aprendizaje, yo también me encargo de enseñar al dueño a tratar al perro”, explica González.

Estos animales, sociables y cariñosos, no se separan de golpe de su entrenador. “Lo primero que hicimos fue seleccionar a tres personas de las 20 o 30 que solicitaron adherirse a este proyecto. No todo el mundo sabe cómo tratar a un perro o los gastos que les puede acarrear. Por eso lo básico es explicar a los usuarios que tener un animal además de reportar unas inmensas alegrías, también conlleva unas obligaciones ineludibles. Después de haber escogido a nuestros tres candidatos, todos ellos con algún tipo de discapacidad física, buscamos los perritos que, o bien han salido de la propia familia demandante, o bien hay que buscar uno que sea más bien joven para enseñarle y adiestrarle desde pequeño. Yo personalmente prefiero que sean perras porque son más cariñosas y serviciales, los machos son algo más impetuosos, pero también hemos entrenado a perros maravillosos que han ayudado sin ningún tipo de reserva”, declara Belén Fernández, presidente de AEPA Madrid.

En cuanto a la manutención y al cuidado de los animales durante el período de adiestramiento, es Pfízer la que se encarga de todo. “Les ofrecemos un servicio veterinario que consiste en ponerles su chip identificativo, les vacunamos, les desparasitamos y les hacemos las pruebas analíticas y radiológicas que pertinentes”, explica Sergi Sanfeliu, director de la unidad de animales de Pfízer.
El objetivo que persigue este programa es la integración laboral, a través de la ayuda de los perros, de todas aquellas personas con discapacidad que así lo necesiten. “Nosotros nos ocupamos de insertar a estar personas en el mercado laboral. Queremos que la gente sepa que la integración es posible y más fácil de lo que muchos se piensan. Hay que romper estereotipos y mirar más allá. No ver las discapacidades sino las capacidades que puede tener esta gente a nivel laboral. Que uno esté trabajando sentado en una silla de ruedas en vez de en una silla de oficina da igual. Lo que importa es el trabajo que desempeña”, asegura Isabel Pertusa, de la Fundación Adecco.