www.diariocritico.com

Idoneidades

jueves 18 de enero de 2007, 20:18h
Actualizado: 19 de septiembre de 2007, 11:55h
TITO B. DIAGONAL
Barcelonés de alta cuna y más alto standing financiero, muy apreciado en anteriores etapas de este diario, vuelve a ilustrarnos sobre los entresijos de las clases pudientes

Hemos tenido asamblea informal en el club a la hora del aperitivo. El tema lo trajeron a colación Geni Giral, Quico Boada (un talentazo) y Tato Ganduxer, que son digamos que como el elemento más tripartito de la entrañable peña. La cosa venía del martes, the day after, el día después de la sesión de tele fórum que nos inyectamos en vena cuando lo de ZetaPé y Marianito Rajoy en el Congreso de los Diputados, fecha que coincidía –ya es casualidad, ya—con la gloriosa efeméride del decimoquinto aniversario (toma nota, Jáuregui, que no es quinceavo) del Ibex 35.

Ese mismo día, víspera de San Antón, patrón de los animales irracionales, la Generalitat de Catalunya, anunciaba su intención de incluir un examen de lengua y de cultura –catalanas ambas, por supuestísimo—para todos aquellos inmigrantes que esperan obtener el certificado de arraigo que les permitiría acceder al permiso de residencia. Y, claro, entre mis selectos compañeros del club, digamos que quien más, quien menos, tiene algún que otro problemilla con su servicio doméstico. Cuando no es un jardinero ecuatoriano, o una mucama filipina o dominicana, son unos cuantos subsaharianos de color (negro, por de contado) los que trabajan a destajo en una constructora, o unos magrebíes que están en alguna fábrica textil.

Como de la discusión surge la luz, el Tato Ganduxer propuso, secundado por Willy Ramos, Jose Tarruella y Pototo Sedó, que constituyésemos un pool pedagógico, una especie de academia, que enseñase los rudimentos de la catalanidad a estos nuevos “altres catalans”, que, en lugar de proceder, un suponer, de Murcia, Aragón, Andalucía o Galicia, pues provienen de Ecuador, Colombia, Marruecos, Mauritania, Senegal o Burkina Fasso. Por descontado que, como director del proyecto y por unánime votación, salió elegido Damián, mi redicho valet de chambre, preclaro traductor de la Gran Enciclopèdia Catalana al castellano. Será pues el conservador de mi vestuario quien lidere al grupo de mileuristas licenciados en Filología Catalana, que se dedicarán a preparar a nuestro personal foráneo en las pruebas de idoneidad.

Sí, ya sé, amadísimos, globalizados, megaletiziados y arraigados niños y niñas que me leéis, que no resulta políticamente correcto hacer pasar este examen a los inmigrados. Vamos, que como diría un progre a la antigua usanza, se empieza examinando a un magrebí o a un nativo del Zaire (a este último mejor no preguntarle por la Virgen de Montserrat, que es negra) y, a la vuelta de un año, se obliga a un gallego de Lalín (Pontevedra) a  bailar una sardana o a un señor de Albacete (sí, Emilio, no basta con ser seguidor del Barça) a que si quiere empadronarse en Badalona, tenga que recitar, con impecable pronunciación eso de “setze jutges de un jutjat mengen fetge de un penjat”, extraña costumbre, ¡vive Dios!, que malévolamente se atribuye a los miembros de la magistratura. Una cosa que ha puesto de los nervios opositores a Ciutadans/Ciudadanos y, por supuesto, al Partido Popular de Cataluña española, que ya hablan y no acaban de la persecución a la lengua castellana.

Pero, pequeñines/as míos/as, no debéis olvidar que quien está al frente de la normalización lingüística de Cataluña es ni más ni menos que Josep Lluís Carod-Rovira, vicepresidente de la Generalitat... Fiel a sus raíces paternas (su papá era aragonés), el de Esquerra Republicana es de los que cuando una cosa se les mete entre ceja y ceja, que no para hasta conseguirla. De momento, ha empezado con la idoneidad para inmigrantes que quieran radicarse en Cataluña... Luego, Dios y la Moreneta dirán...

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

+
0 comentarios